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Empiezo describiéndome, no soy el típico galán de todas las historias, soy alto, cuerpo normal y mi miembro no mide metro y medio, es de tamaño normal. Les contaré mi historia, soy un estudiante universitario y vivo solo desde hace 4 años, tengo 22 años actualmente y donde resido no es importante. Cuando entré a la universidad conocí a una amiga de nombre Ana, tiene un par de tetas tremendas, recuerdo que cuando la conocí me la pasaba haciéndome pajas en su nombre. Con el tiempo nos empezamos a conocer más y resultó que vivía a sólo 5 minutos de mi casa, por lo que en las tardes siempre iba a su domicilio a ver la tele o a pasar el rato y nos volvimos muy buenos amigos, pero por miedo o por tonto nunca me animé a pedirle que fuera mi novia y hace dos años empezó una relación con un tipo del que me volví amigo, pero nunca dejé de pensar en lo que hubiera sido si me hubiera animado a llegarle a Ana. Cuando ella llevaba un año de relación, llegamos un día por la noche de una fiesta y nos pusimos a platicar de muchas cosas y tocamos el tema de las relaciones sexuales, ella me confesó que aún era virgen lo cual me prendió mucho, ya al calor de las copas le pregunté si no le gustaría que su primera vez fuera conmigo, ella sonrió, lo pensó y me contestó que aunque le halagaba mi propuesta, no quería arruinar nuestra amistad y que sentía feo hacerle eso a su novio, como se podrán imaginar me sentí como un total imbécil y muy apenado me despedí y me fui de su casa. Unos meses después volvimos a tocar el tema y le dije que la verdad a mí me haría muy feliz tener sexo con ella, pero que después de su última respuesta a mis peticiones ya había aceptado que nunca iba a pasar, ella me interrumpió y me dijo que todo podía suceder, dándome alas en mi meta de cogerla salvajemente como en mis fantasías más locas. Pasó más tiempo todavía y como ella veía mi cara de desesperado por poseerla cuando estábamos juntos, me dijo que después de que tuviera su primera vez con su novio, pensaría muy seriamente mi propuesta, obviamente yo no podía esperar a que su novio se la cogiera para poder probar yo también su deliciosa concha. Como al mes de esa charla fui a visitarla y ella muy emocionada me contó que ya la había desvirgado, me lo contó con lujo de detalles y me reveló que no había sido una experiencia muy buena. Por lo que me contó, su novio no sirve ni para masturbarse así que la consolé y le dije que el sexo no es así, le conté una de mis historias y quedó fascinada, pero aún así no me pidió nada, yo no quise tocar el tema porque para ser honesto, ya me había resignado a que nunca podría cogérmela. Pasó más tiempo aún, estábamos viendo una película tonta en la tele y hubo una escena de sexo en la película, ella se quedó muy seria y me dijo –oye, ¿de qué color te gusta más que las mujeres tengan los pezones?- yo me quedé pasmado ya que nunca me había preguntado algo así y le contesté con una broma – pues la verdad no me importa, lo que más me interesa es que me los enseñen, ya con eso es ganancia- ella empezó a reír y me volvió a preguntar, siempre me había imaginado que sus pezones son de color café ya que es lo más usual en las mujeres así que eso mismo le dije, ella se quedó muy seria y me volvió a hacer otra pregunta –¿Y te gustan grandes o pequeños?- igual me quedé en seco y le contesté – Pues no sé, si me dejaras verlos te podría decir cómo me gustan- ella se sonrojó y se levantó lentamente la blusa y suavemente se sacó una teta para que la viera. Era impresionante, la teta más rica que había visto en mi vida, en ese momento sólo pensaba en chuparla hasta que se quedara seca, pero ella interrumpió mi pensamiento preguntándome – ¿No quieres tocarla?- no lo podía creer, lentamente acerqué mi mano y la acaricié, su pezón se paró y ella lanzó un ligero gemido y de repente sacó la otra teta la cual también empecé a acariciar. Estuve acariciándolas como un minuto, cuando subí la mirada me di cuenta que ella tenía la cabeza volteada hacia el techo con los ojos cerrados por lo que aproveché y empecé a lamer sus pezones cafés clarísimos, casi pintados, pensé que me iba a detener o algo así, pero cuál fue mi sorpresa cuando escuché las mágicas palabras –Muérdelos- No esperé a que me lo dijera dos veces y los mordí tiernamente, falta decir que yo tenía una erección increíble, pensé que iba a romper mi pantalón de tanta presión y cuando ella lo notó me dijo – Bueno tú ya me viste, así que sácalo y déjame verlo- me empecé a reír y le contesté –buen intento, pero tú me dejaste ver tus tetas, si quieres verme mis pezones con gusto me quito la playera, pero si lo que quieres es ver mi miembro tendrás que enseñarme tu concha primero… No sé de dónde me salió el valor para decir eso, pero me alegra haberlo dicho porque cuando acabé de decirlo ella se levantó y empezó a quitarse el pantalón revelando una hermosa tanga roja, la cual no se quitó, solamente la hizo a un lado para dejarme ver su concha, increíble, un color rosa asombroso y muy bien depilada. Yo recordé mi parte del trato y me despojé de mi ropa, ella se quedó viendo mi polla con ojos de desesperada y me empezó a acariciar los testículos con su mano izquierda mientras que con la derecha me hacía una paja espectacular, cuando sentí que me iba a correr le quité la mano y la recosté, le abrí las piernas y empecé a pasar la lengua por toda su concha, aún no olvido la primera vez que probé sus jugos, se me hizo mejor que cualquier bebida que hubiera probado, ella empezó a gemir y a lamerse los pezones, nunca había imaginado verla así, yo pasaba mi lengua de abajo hacia arriba y jugaba con su clítoris, ella apretaba mi cabeza con sus piernas y entonces llegó lo que yo llevaba esperando ya 2 años, ella dijo –métemela. Me puse sobre ella, acomodé mi polla en la entrada de su concha y recordando lo que me había contado de su primera vez hice todo lo contrario, metí mi polla lentamente, con mucha suavidad, ella cerró los ojos y se mordió el labio, cuando mi polla estaba adentro empecé a bombear lentamente y después subí la intensidad, con cada embestida que daba ella gemía, sus tetas rebotaban y se apretaban contra mi pecho cuando me acostaba en ella, me besaba como desesperada. Le dije que se pusiera en cuatro y cuando lo hizo aprecié su hermoso culo mientras me masturbaba lentamente, esta vez metí la polla de golpe por lo que ella lanzó un grito de placer y se empezó a acariciar una teta, yo la tomé por las caderas y le empecé a dar tan duro como si no hubiera mañana, le acariciaba todo, la espalda, las nalgas, las caderas e inclusive el ano cosa que ella pareció disfrutar ya que gemía como loca, al ver esto saqué mi polla y con la punta lubriqué un poco su ano con sus propios jugos, volví a meter la polla en su concha mientras metía un dedo lentamente en su ano, pensé que se iba a desmayar de tanto placer, era una escena increíble. Estuvimos así como 20 minutos y sentí que me iba a correr, le pregunté que donde quería que me corriera, ella entre jadeos me contestó –en mi ano- yo le dije que prefería las tetas a lo que me contestó –¿puedes correrte dos veces o no?- yo me reí y accedí, saqué mi polla y descargué todo mi semen en su ano, empezó a caer por su concha y después al piso, ella se recostó boca abajo respirando fuertemente, yo me acosté al lado de ella y me quedé observando sus nalgas. No nos hablamos en un lapso de 10 minutos. Por el repentino silencio que nos rodeó pensé que ella estaba arrepentida de lo que había hecho, pero me dijo –entonces te quieres correr en mis tetas ¿no? ¿Qué quieres que haga?- encantado le pedí que me la chupara, me senté al borde de la cama y ella se hincó en el piso, me lamía la polla como una profesional, con su lengua jugaba con mi glande mientras me masturbaba, después aún mientras me masturbaba me lamía los testículos e igual se los metía en la boca mientras con la lengua hacía movimientos circulares. Después de una mamada espectacular estaba listo para correrme, me levanté, me puse enfrente de ella y me empecé a masturbar rápidamente, estaba como poseído, ella por su lado se masajeaba las tetas esperando mi semen, lancé un grito y me corrí en su pecho, lanzando los últimos chorros en sus pezones, cuando acabé ella chupó sus pezones, era increíble como limpiaba mi leche con su lengua y ver como sus labios quedaron llenos de semen. Nos vestimos, nos acomodamos para ver la película que para este momento era lo que menos nos importaba y acordamos que era cosa de una vez… que mentira tan descarada fue esa, ya que desde ese día empezó nuestra vida sexual como amigos, pero eso ya será otra historia si a ustedes les gustó esta. |
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