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Hola amigos lectores. Soy un hombre de 27 años, hace 3 años terminé la carrera de ingeniería electrónica, teniendo la gran suerte de empezar a trabajar para una de las mayores empresas que hay en el mundo (afortunado de mí). Me mandaron a una ciudad del sur de España para que adquiriese experiencia en una de sus fábricas durante 6 meses. Esos meses fueron los mejores de mi vida. Al llegar a la ciudad, por cierto es una ciudad bellísima y no porque lo diga yo, sino porque todo el mundo que la visita se queda prendado de su belleza, comencé a buscar piso para vivir. Buscaba un piso amueblado y cerca de la zona donde estaba la fábrica. Después de varios días de búsqueda encontré el piso perfecto, de dos habitaciones, una cocina y un gran salón, además de un gran cuarto de baño. Para mí era suficiente. Volví a mi ciudad y una semana después regresé a la ciudad para comenzar a trabajar en la fábrica. Después del primer día de trabajo, serían sobre las 15:30, llegaba a casa un poco cansado, me encontré en el descansillo de la puerta a mi vecina Susana. Era una chica de 24 años, morena (como casi todas las chicas que viven por esa zona), que medía cerca de 1.80 m, pesaba unos 65 kilos, con unas grandes tetas y un culo perfecto. Sus piernas eran muy largas y muy fuertes, parecía como si estuviera en un gimnasio. La saludé y ella respondió con un “¡Que hay vecino!”. Pasé a mi casa y me comencé a duchar antes de ponerme a comer. Cuando estaba calentando la comida, sonó el timbre, miré por la mirilla y cual fue si sorpresa que era mi vecinilla y su madre. La madre era rubia (ya que se teñía el pelo, porque su verdadero color era castaño), no era tan alta como la hija, pero también era una mujer alta, tenía unos 42 años. Mirando a la madre supe de quien había heredado las tetas y el culo la madre. Abrí la puerta y las invité a pasar hasta el salón. La madre y la hija estuvieron en casa durante varias horas. Hablamos sobre mí, de donde venía, que estaba haciendo en esta ciudad, también hablamos sobre ellas, resultaba que había tenido a su hija muy joven, a los 18 años y que su marido cuando la niña tenía 2 años y medio murió, al naufragar el barco donde él era marinero. En la mirada de la madre pude observar que para ella esa pérdida había sido muy dura, y que aún después del tiempo que había pasado lo seguía echando mucho de menos. Sobre las 19:00 las vecinas se marcharon y yo comí un poco y salí a dar una vuelta por la ciudad para conocerla. Cuando llegué a casa, la hija me encontró en el pasillo y me dijo que me pasase a cenar con ellas a su casa. Yo acepté. Después de terminar la cena las invité a ir a mi piso a ver una película en mi equipo de home-cinema que me había comprado hacía muy poco tiempo. Aceptaron, y nos fuimos a casa, era una película romántica, era Titanic. Una vez que terminó la película, comenzamos a hablar sobre su vida. La hija se levantó y dijo: "Me voy a acostar, hasta mañana", me despedí de ella con dos besos y se fue a su casa. Entonces la madre me comentó que hoy era el cumpleaños de su hija, que cumplía 24 años, y que todavía era virgen. Al decirme eso, no me lo podía creer, que un pedazo de mujer como esa, todavía fuese virgen. Pero lo más sorprendente de todo no fue eso, sino la proposición que la madre me hizo. Me dijo que si no me importaba follarme a la hija, que la hija le había dicho hoy, que quería dejar de ser virgen y le gustaría probar lo que es una buena follada. Me quedé paralizado, mi corazón latía a mil. Yo no me lo podía creer que la madre me estuviese diciendo lo que me estaba oyendo. Sonreí y ella lo tomó por un si. Entonces fue a su piso unos dos minutos después, la madre apareció con la hija. Ella traía una bata transparente en la que podía ver su cuerpo desnudo a excepción del tanguita que traía. La madre se despidió y se fue a su casa. Nos sentamos en el sillón los dos juntos, yo estaba paralizado, aquello me había cogido por sorpresa. Ella me dijo que, qué me había parecido la proposición que me había hecho su madre, y yo le dije que me había parecido bien, que si era lo que ella quería yo no iba a negarme. Estaba con la polla que me reventaban los pantalones, le empecé a meter la mano en la bata y le comencé a tocar esas pedazo de tetas que estaban duras, duras como piedras, ella cogió y me empezó a desabrochar los pantalones, primero me quitó la camiseta y después los pantalones, y por último pasó a quitarme los calzoncillos. Cuando me quitó estos últimos, mi polla saltó como un resorte. Yo mientras le quitaba la bata. Nos quedamos los dos en cueros y ella quería que se la metiese ya. Me pareció muy brusco realizarlo tan rápido. Ella estaba chorreando, estaba empapada. Le empecé a chupar las tetas como si fuesen dos biberones ella se excitaba cada vez más y más, después la fui besando poco a poco, hasta que llegué a la altura de su coño, que fue cuando se lo empecé a chupar. Tenía el coño medio afeitado, me sabía a gloria. La cogí y me la llevé a la cama. Una vez en la cama, ella me tumbó en la cama y me empezó a comer mi polla poco a poco, parecía que no fuese la primera vez que lo hiciese, y así era, se lo pregunté y me dijo que no era la primera vez que chupaba una polla, pero si era la primera vez que chupaba una polla de ese tamaño (está mal decirlo, pero me mide 23 cm). Dejó de chupármela y se puso encima de mí, se la colocó y se la empezó a metérsela poco a poco. Entonces de golpe, se dejó caer y se la metió hasta el fondo, dando un gemido que creo que lo escuchó hasta la madre en su piso. Empezó a moverse poco a poco y al poco tiempo tuvo el primer orgasmo, se estremecía de placer. Al poco tiempo yo me empecé a correr y ella al mismo tiempo tuvo otro orgasmo corriéndonos los dos al mismo tiempo. Ella se quedó exhausta al lado de la cama. Tal fue mi sorpresa que al mirar hacia la puerta del dormitorio me encontré a su madre totalmente desnuda y metiéndose un consolador por su coño. En la actualidad estoy casado con Susana y con mi suegra me llevo “muy bien”, nos trasladamos a mi ciudad. |
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