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Hola mi nombre es Sury y les contaré lo que me pasó hace años. A la vuelta de donde vivía había un tipo que era peluquero, un sr cuarentón que me sonreía cada que pasaba, el sr era muy amable conmigo, un día me lo encontré en el camión, yo regresaba de estudiar y él venia a trabajar, platicamos de muchas cosas.

Pasó el tiempo y la amistad se acrecentó más, al grado de que yo me pasaba a su local y me sentaba en los sillones a platicar. No se como se dio pero un día empezamos a hablar de sexo, no me daba pena, al contrario yo me excitaba, yo no sabia aún muy bien de eso, pero mi cosita se mojaba, llegaba a casa después de hablar con él, y me frotaba mi conchita, era algo rico que disfrutaba hacer, por lo general estaba siempre sola, ya que mis papás trabajan todo el día, me salía de la casa con el pretexto de ir a la tienda y pasaba a saludarlo con la idea siempre firme de hablar de sexo, me contaba que le gustaban las películas pornos, que iba al cine a verlas y se jalaba el pene viéndolas, que era bueno verlas porque aprendía más.

A mi me excitaba eso, de hecho aún lo recuerdo y me prendo, era un tipo poco agraciado, de escaso pelo, medio gordo, un día me comentó que había unas muchachas muy locas las cuales pasaban por su negocio y le coqueteaban, un día las invitó al cine y ahí las manoseó, les frotó el pene en el clítoris e hizo que se la mamaran, me gustaba mucho que me contara eso, me prendía y ese día para mi sorpresa me dijo que si algún día tenía ganas de sentir bonito, que le dijera con confianza, me asusté un poco y solo le dije tontamente que le agradecía, me fui a casa y me masturbé más de una hora.

A la semana le dije a mis papás que mis perritos necesitaban corte de pelo, me dijeron que los llevara con el sr para que se los cortara y fui a avisarle, él estaba sentado en una de las sillas leyendo el periódico, lo tenía más extendido de lo normal, me pidió que me pasara porque afuera hacia calor y al pasarme cierra un poco el periódico y veo con toda claridad su pene fuera del pantalón muy mojado y erecto. Sentí mi cara enrojecer y me paré rápidamente, le dije que me tenía que ir y que mañana lo esperaba en la casa. Salí casi corriendo asustada, no se ni como llegué, no le dije nada a mis papás y me quedé pensando en eso todo el resto del día.

Al día siguiente sola como cada tarde, este tipo llegó a la 1, lo recibí muy seria, lo pasé al patio, no le hice plática y al primer intento de meterle la máquina al perro este salió despavorido a esconderse en mi recámara, no podía sacarlo y le pedí que me ayudara, se pasó y ni entre los dos pudimos, nos sentamos en la sala a platicar y me comentó que había comprado unas películas xxx a buen precio, le pedí que me prestara alguna porque jamás había visto una, que si quería la viéramos ahí en mi casa, las sacó y las puse, yo me quedé boquiabierta con la escena dos chicas comiéndose una enorme verga y saboreándola, él me dijo que era algo que a él le gustaba mucho que le chuparan el pene, yo sentía pena pero a la vez me excitaba, le dije que cerraría más la cortina, pues me daba miedo que se viera algo para la calle, me paré junto a la ventana arriba de una silla a cerrar más la cortina cuando él me miraba insistentemente de arriba a abajo, yo era una chica media llenita, tenía unas nalgas enormes y más de un fulano morboso me las había agarrado en la calle.

Al tratar de bajarme, sentí como él me agarraba por la espalda para ayudarme a bajar, estando en el piso, sentí a la mitad de la espalda su erección, me agarró de la cintura y me pegó a él, yo paré el culo para rozarle el pene y él con una mano de inmediato la metió bajó mi pants y me buscó desesperado la rajadita, con la otra me frotaba las tetas por abajo de la blusa, me sacó una debajo del corpiño y yo solo me detenía de la silla con las dos manos, me quitó el pants, la blusa, y me sacó la otra teta, yo me seguía frotando las nalgas en su bulto, y le decía que soñaba con que me cogiera, él me decía que hacia tiempo lo quería hacer:

“Siempre he tenido ganas de cogerte, pero no había habido oportunidad, tienes una colita preciosa, te voy a enseñar a disfrutar mi verga, verás que vas a pedírmela mucho de hoy en adelante”

Él seguía vestido y yo estiré la mano hacia atrás y se la tocaba por encima del pantalón, él me masajeaba las tetas y me tocaba por abajo de las pantys la entradita de mi vagina con la otra mano, hasta que me llevó alzada a la cama, me hizo subir en ella y ahí parada, me empezó a chupar las tetas y empecé a gemir rico.

Le apretaba su cabeza en mi pecho y me decía que sabían rico mis chichitas: “ay chiquita que lindas tetas, quiero probarlas”, mientras me frotaba la vagina con sus dedos grandes y callosos, me raspaban pero era algo que me gustaba sentir, cerraba los ojos y quería pedirle que me los metiera pero me daba pena, estando parada en la cama, me quitó los calzones, con sus manos callosas me entreabrió las piernas, acercó su cara, con las manos abrió mis labios vaginales y empezó a lamerme yo no podía ni pararme de lo nerviosa y excitada, empecé a gemir fuerte y él bufaba como animal, me daba miedo pero me gustaba, me dejé caer de rodillas y él me abrió de nuevo la piernas e hincado en la cama me chupaba toda mi rajadita, me dio pena porque estaba depiladita, y se lo dije: “me da pena que me vea sin los pelitos”, y me contestó: “se ve delicioso amor, prométeme que me vas a dejar quitártelos con mi máquina la próxima vez” yo accedí, cuando en eso me pregunta: ” y en ese culito los tienes también escasos?”, “no se” le contesté, “debería de ver” y de una vuelta me puso boca abajó y me revisó.

No podía creer como me chupaba el ano, lo empecé a sentir abierto, muy mojado y sentía cosquillas, “me gusta lo que me hace es rico, pero debería de bajarse el pantalón” a lo que me dijo: “bájamelo tú, te la quiero enseñar, igual y no te gusta”, la vi y me dio miedo, era muy grande, me dijo que la tocara y pude sentir lo caliente, mojada y babosa que estaba, me dijo que le pasara un dedo y probara su sabor, era algo saladito, pero sabia bien, me dijo: “te voy a enseñar a fumar nena, abre la boquita bien, y con tus labios aprieta mi pene sin que me rocen tus dientes, mueve la cabeza de arriba abajo como cuando chupas esa paleta de chocolate que tanto te gusta”

Hice lo que me pidió, me la metí a la boca, y yo estaba azorada porque no me cabía, empecé mamando la punta muy mojada, poco a poco la metí más y él me veía a los ojos, gemía de nuevo como animal, bufaba mucho y yo me eché encima a mamársela, poco a poco supe como, hasta que me quitó: “ven preciosa, ven acá”, me besó y correspondí, ya antes me habían besado en los juegos de la botella, pero jamás un hombre tan mayor, me metía la lengua a la boca y me gustaba, hice lo mismo y sentía como su pende chorreaba en mi panza sudorosa, me subí en él y lo besé “que rico besa Pedro, me gusta lo que me hace sentir”, me dijo: “súbete Sury, pega tu conchita arriba de mi pene; muévete de arriba a bajo y sabrás que lindo vas a sentir”

Empecé a moverme en el y jamás sentí igual, su pene se ponía más duro, mi conchita se mojaba más y yo daba pequeños gritos, Pedro me jalaba hacia adelante a chuparme las tetas y yo lo complacía: “mámalas pedro, mámalas más mientras me muevo arriba de ti”, “ay Sury, casi me vengo, te mueves muy bien, pero aun no, amor, aun debo de darte mi verga en ese hoyito pequeño”, Me dijo que me parara que me acomodara a gatas y lo obedecí, se puso detrás mío y cuando sentí su pene por atrás me asusté de nuevo, le dije que parara: “Ya no Pedro, me va a doler”, “No mamita, es solo al principio, ven”, “no mejor no, nada más así frótame, como lo haces desde hace rato”, pero él tan caliente como estaba y deseoso de penetrarme, me jaló hacia él, yo de espaldas y boca abajo, con medio cuerpo entreparado, me abrió las piernas de golpe, y me la metió de un jalón en la concha, sentí un dolor agudo y me remolineaba: “ya Pedro me duele, ay, yaaa”,

“Sury, amor, que rica conchita tienes mamita, es mía, tu rajita hermosa se amolda a mi verga”, no pasaron ni tres minutos cuando decidí moverme, y por arte de magia desapareció el dolor, convirtiéndose en placer, algo rico que jamás había sentido. “Perdón, amor, que rico siento, mi panochita se abre más y siento bonito, cogéme más, si”, No podía creer lo que le pedía a ese tipo, no podía creerlo, que dirían mis papás si se dieran cuenta de lo que hacia con el peluquero?, que diría mi amiga Cindy?, Ricardo, el de preparatoria que me latía?

Nada me importaba más que estar ensartada en esa verga que quizás no era muy grande, pero era la primera que veía, la primera que mamaba y la primera que me cogería, la primer verga que disfrutaría, yo la veía enorme.”mamita cogelona, súbete arriba de mi, como hace rato, pero te la voy a meter en tu conchita para que sientas más bonito que cuando la frotas” y yo tan caliente y tan putita en ese momento, de un sentón me la metí toda, me movía como endemoniada, no pasó ni 5 minutos cuando me dice pedro: “ay mami, te mueves como toda una putita, esta tan rico y apretado tu hoyito que me voy a venir”, descargó en mi toda esa lechita caliente que secó de mi concha con su boca, la lamió toda de entre mis piernas de mis labios, y después me besó, creí que me iba a dar asco y no, sin que me lo pidiera se la empecé a mamar:

“Ay pedro que rico es esto, dime que a diario me vas a coger, que vamos coger siempre” mientras le comía su verga a grandes chupadas, “ay putita linda, esperemos que si, prometo cogerte siempre, de hecho tu concha ya es mía, yo la estrené y ahora me pertenece, solo que de esto nadie debe saber”, le dije que no se preocupara; mientras nos besábamos de nuevo, su pene empezó a crecer, me puso boca abajo y en cuatro,: “mamita te voy a comer la colita, quieres” a lo que le dije:”Si Pedro, cómetela, ándale, me gusta lo que haces”.

Quizás fue mi calentura, pero mi vocabulario cambió empecé a decir obscenidades, las mismás que me decía él, y que a mi me excitaban. “Pedro, que rico mamás amor”, él sonrió fue a donde estaba su maletín y sacó una vaselina, se untó el dedo índice y dulcemente me lo metió: “mami, te va a doler, pero conforme lo mueva te va a gustar, es lo mismo que en tu conchita” Y así fue, me dolió traté de zafarme, pero ya sabia que hacer, moverme, era una putita primeriza, gemía como toda una mujer deseosa de verga, no dejaba de moverme, hasta que me metió otro dedo y otro;

“Amor deberías de meterme tu verga como lo haces por adelante, pero ahora aquí en la colita”

Él me vio y riendo me contestó:

“Conchita mía, precisamente es lo que haré princesa, te voy a estrenar ese culito redondo y vas a querer más y más”, Me dolía, pero necesitaba más y más, nos movíamos como locos, él detrás mío hincado, tomándome de la cintura yo tirada en la cama en cuatro patas, una joven dulce y tierna convertida en la amante de un cuarentón asqueroso.

Se vino en mi, de nuevo me limpió el ano con su lengua y quedé desfallecida, le dije que nos bañáramos y accedió: En el baño me hizo jurarle que lo seguiríamos haciendo:

“Mi Sury caliente, prométeme que vas a dejar que te siga cogiendo”, “Si Pedro, cogéme más, voy a ser tu putita siempre que lo desees” Él solo se sonrió y me dijo que esas palabras no eran para una joven adolescente como yo con mis 18 años. Me besó de nuevo en la entrada de baño, se sentó en la taza, me sentó en sus piernas un buen rato, hasta que me paró, me chupó las tetas, me sentó frente a él, y delicadamente me sentó en esa verga que mi concha ya reconocía muy bien.

Pasamos más de 4 horas así, hasta que llegó la hora de que se fuera, nos besamos, nos tocamos un poco más como si esa fuera la ultima vez que lo hiciéramos y al abrir la puerta se convirtió en el hombre más serio del vecindario y yo, en su caliente amante, en esa que cuando pasaba con las tortillas hacia su casa se metía rápido a la peluquería a mamársela en el baño, en esa que avisaba en casa que iría a la biblioteca y se metió en el cine donde el peluquero ya la esperaba para cogérsela sentada en él, o recargada en los sillones del cine con el culito esperando ser poseído por él, en esa que despreció la fiesta de su cumpleaños (19) para irse 15 días de viaje con las amigas, cuando en realidad, se fue con el peluquero a un motel por primera vez en otra ciudad, en otro estado, donde se la cogieron como jamás nadie se la cogió, créanme que si volviera a nacer siempre sería la putita de Pedro, extraño mucho sus cogidas, su verga, las escapadas a coger, si lo viera de nuevo se lo pediría sin dudar.

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