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Me transformé en un cornudo


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Hola amigos, la verdad que desde que leo esta página me dieron ganas de contar una experiencia que me cambió la vida para siempre. Les cuento que me llamo Roberto, que soy de Uruguay y que vivo en la Argentina hace más de 10 años.

Bueno vamos al relato, les cuento que estoy casado con Sonia y como tantas parejas después de varios años de matrimonio hemos caído en la rutina y eso hace que en lo sexual ya no nos llevemos bien, y me di cuenta que nos estaba faltando tener algunas fantasías o hacer algo urgente porque íbamos directo a la separación, pero claro, no se me ocurría que hacer.

La verdad que lo que sucedió no fue en primera instancia buscado por ninguno de los dos, pero una noche por mi trabajo invité a un cliente a casa para ver unos papeles y tomar una cerveza, lo que me pasó es que se me olvidó de avisarle a mi esposa y al llegar, cuando estábamos en el comedor, apareció ella con el diminuto traje de baño que usa para tomar sol, y nos quedamos los tres congelados, ella me recriminó por no avisarle que estaba acompañado y pidiéndole disculpas a mi cliente se retiró hacia nuestra habitación a cambiarse de ropa, yo le pedí disculpas a él también y me dijo que no pasaba nada, y que al contrario, que como había tenido un día tan complicado ver esa belleza casi desnuda le mejoró el día.

Mi mujer bajó de la habitación, y lo vino a saludar como corresponde y a presentarse, lo que me llamó la atención fue que ella solo se puso un solero que le dejaba ver la mitad del culo, (o sea mi mujer se estaba mostrando delante de ese desconocido), ella conversó un rato con nosotros y yo observaba como él no le sacaba la vista de encima y ella se estaba mostrando por todos sus costados, en un momento ella dijo que se iba a dar una ducha y que nos dejaba trabajar tranquilos, pero cuando se alejó e iba subiendo las escaleras, se fue quitando el solero, dejando ver su tremendo cuerpo con la diminuta tanga, yo me puse re celoso por su actitud pero la mismo tiempo tenia la verga que me explotaba, me había re excitado la situación.

En ese momento mi cliente prendió un cigarrillo y me pidió un cenicero, o cual le dije que detrás suyo había uno, se levantó de la silla para agarrarlo y cuando se paró le miré la tremenda erección que tenia y al instante me pidió disculpas diciéndome que hacia como un mes que no estaba con ninguna mujer y la situación lo había puesto así, le dije que se quedara tranquilo que era algo normal entre los hombres, y que no me había molestado para nada, me dijo no te enojes pero la verdad es que tu mujer esta buenísima, y si le contesté, esta buenísima y además es una excelente esposa.

A los cinco minutos de esa situación terminamos lo que estábamos haciendo y se retiró a su casa sin antes dejar mucho saludos para mi esposa.

Ni bien se fue, subí inmediatamente al dormitorio a pedirle explicaciones a mi esposa sobre su comportamiento y me llevé la gran sorpresa, se estaba masturbando frenéticamente, la miré unos dos minutos y ella al verme me dijo por favor cogeme, rompeme el culo, haceme lo que quieras, pero por favor cogeme que no doy más.

Me desnudé lo más rápido que pude y me tiré encima de ella, yo ya estaba con la pija re dura y se la clavé hasta el fondo, y la bombeaba como un loco, al mismo tiempo que ella me decía, cogeme, cogeme con las mismas ganas que tenia de cogerme tu cliente, que me devoró todo el cuerpo con la mirada y se notaba que tenia la pija re parada, cogeme como si me estuviera cogiendo él, esas palabra en vez de enojarme me encendían cada vez más, hasta que acabé de una forma bestial como hacía años que no lo hacía.

A la mañana siguiente no hablamos del tema con mi mujer, pero noté que se había cambiado de manera muy sexy y le dije que me encantaba el cambio de look, aunque no entendía muy bien el motivo, y ella me respondió que lo de anoche la había hecho reaccionar y que la había excitado mucho la pequeña aventura de mostrarse.

Pasaron tres o cuatro días y le dije que volvería con mi cliente a trabajar a casa y ella me sugirió que lo invitáramos a comer, muy bien le dije, y le pregunté; ¿le pensás mostrar de nuevo tu cuerpo?, si, me dijo, me di cuenta que a vos te excita y la otra noche hicimos el amor como locos, así que tal vez esa sea nuestra solución, total con mostrarse un poco no le hacemos mal a nadie, ok, que así sea.

Llegó el día y yo lo había citado a mi cliente a las 21 hs, yo llegué más temprano para bañarme y cambiarme, y mi mujer me dijo que bajara yo solo a recibirlo, porque ella se quería cambiar de ropa y que se pondría algo que también para mi seria sorpresa.

Mí cliente llegó muy puntual con una ramo de rosas para mi esposa, lo hice pasar, le serví un trago y de repente sentimos la puerta de calle. No les puedo explicar como estaba vestida… de colegiala, yo no lo podía creer, había salido por la puerta de atrás y entró a casa como haciendo que venía de la calle, diciendo que la disculparan por la vestimenta y por la tardanza, pero que estaba en lo de la vecina ensayando una obra para chicos que va a realizar en el colegio para nuestros sobrinos. (Imagínense una pollera escocesa, camisa blanca, corbatita y el pelo con dos colitas)

Después de saludar a nuestro invitado (que se quedó con la boca abierta) nos dijo que ya se cambiaba y nos servía la cena, a lo cual mi cliente le pidió que se quedara así, que a él no le molestaba y que seria más divertido conversar en la mesa con una colegiala, así que después de las risas que causó la situación, mi señora aceptó quedarse así y empezó con los preparativos para la cena (¡como no iba a aceptar si ella tenía todo estudiado!)

El caso es que mientras ella estaba en la cocina nosotros empezamos a mirar algunos de los papeles, cosa que mucho no pudimos hacer porque de inmediato ella apareció para poner la mesa, y aunque nos ofrecimos a ayudarla nos dijo que siguiéramos con lo nuestro que ella podía con todo, y así era un ir y venir con los vasos, los platos ,los cubiertos y cada vez que los ponía sobre la mesa se inclinaba dejando todo su hermoso culo al aire, mostrándonos su espectacular trasero y la diminuta tanga que llevaba puesta.

Mi cliente no podía concentrarse de ninguna manera, no dejaba de mirarla y yo ya le había mirado la tremenda erección que tenia, el tema es que yo con la situación también esta muy excitado y en esas condiciones nos sentamos a la mesa, en el medio de la cena a mi mujer se le da por sacarse la corbata, diciendo que le molestaba y se desabrochó un botón de la camisa quedando parte de sus pechos (talla 100) a merced de nuestras miradas.

La cena trascurrió con normalidad, pero con una carga de erotismo tremenda, hasta que llegamos al postre, el cual mi señora lo sirvió junto con café y al mismo tiempo encendió la radio en una emisora de música romántica que solemos escuchar generalmente, en ese momento mi mujer me invita a bailar, lo cual yo le hago caso y en el medio del baile me come la boca de una forma desesperada, como hace años que no lo hacia, mi cliente (Raúl es su nombre) comenta; bueno, me parece que me voy a retirar, ya que yo no tengo con quien bailar, no, dijo mi mujer, faltaría más ,usted es el invitado un baile no se le niega a nadie, mi mujer me pidió permiso el cual le concedí y se pusieron a bailar.

Yo me senté en un sillón y empecé a ver el espectáculo de mi mujer, Raúl tenia la pija re parada y se la apoyaba con un descaro total mientras yo ya no podía tener más mi verga dentro del pantalón porque me explotaba, en ese momento mi mujer me mira con la cara de puta más relajada que puede existir y baja su mano a la entrepierna de Raúl y se la empieza a sobar por arriba del pantalón, Raúl, inmediatamente me miró y como vio que yo no tenia reacción, se dejó hacer, hasta que se animó y la empezó a besar.

Ahí si, ya se perdió el control de todo y Raúl empezó a tocarle el culo, la concha, le sacó la camisa y la dejó con las tremendas tetas al aire, mi mujer se comportaba como una auténtica puta y se dejaba hacer de todo, yo ya me había sacado la pija y me masturbaba viéndolos, ella se agachó, le sacó los pantalones, el slip y le empezó a comer la verga como desenfrenada, no tardó más de dos minutos que él ya la había dado vuelta y se la clavó de un solo golpe, haciéndole pegar un grito de satisfacción tremendo, ahí la empezó a bombear a un ritmo parejo como queriéndola disfrutar al máximo.

En ese momento Raúl, me ve en el sillón totalmente desnudo y pajeándome enfurecidamente, me llamó y me dijo, vení acércate así ves mejor como me le estoy partiendo la concha a tu mujercita, como se nota que a esta hembra le faltaba un hombre de verdad, vení chupale la concha mientras yo hago lo que vos no podés, dale cornudito chupá, chupá (esas palabras no se porque motivo pero me ponían a mil, estaba siendo humillado y basureado y me excitaba)

Me acerqué y le empecé a chupar la concha con la pija de Raúl entrando y saliendo, cada embestida de él me tocaba mis labios, de repente él se la sacó y me quedó la pija delante mío, me pegó con su pija en mi cara y yo instintivamente se la empecé a chupar, le recorría la pija como si yo fuera toda una puta, en ese momento mi mujer se da vuelta para ver porque Raúl la había dejado de coger y me ve a mi tragándome la pija como enloquecido.

Aaaaaaah, dice mi mujer, por eso no me cogías casi nunca… sos puto… Nooo le dije…cállate putito y seguí chupándole la verga al que de ahora en más va a ser mi macho, mi mujer giró repentinamente y me empezó a comer el culo, me lo lamía cada vez más fuerte hasta que me metió un dedo, después dos y hasta tres, mientras yo me devoraba toda la pija de Raúl.

De repente mi mujer se vuelve a dar vuelta y me dice, vení putito, chupale la concha a tu mujer que tiene gusto a la verga de Raúl, yo sin discutir nada se la empecé a chupar y siento como de atrás Raúl ve va arrimando su verga, me la empieza a meter y meter, yo quería resistirme pero la calentura no me dejaba reaccionar, y me dejé romper el culo, dale Raúl, decía mi mujer, rompele el culo a este puto de mierda que se ve que es lo único que lo excita. Porque yo ya no lo caliento más.

Esas palabras a Raúl lo pusieron como loco y me bombeaba realmente como para partirme en dos, hasta que se vino dentro de mi y me llenó los intestinos de leche, cuando dejó hasta la última gota dentro mío, la tomó a mi mujer del brazo y se la llevó para nuestro dormitorio, y ella mientras se iba le dijo, por fin voy a tener una macho de verdad en mi cama, a este putito cornudo mejor lo dejamos acá en la alfombra con el culito bien abierto y sangrando.

Yo estaba tirado en la alfombra con un dolor terrible, me sentía todo mojado y cuando me toque el agujero, aparte de estar realmente abierto también había algo de sangre, o sea, que me habían roto el culo de verdad.

Esperé un rato para reponerme y subí al dormitorio, ya desde la escalera sentía los gritos de placer de mi mujer, y cuando entré la vi como lo tenia agarrado con sus piernas pidiendo más y más verga hasta que escuché el grito de Raúl que se estaba dando la acabada de su vida, le llenó la concha de leche de una forma impresionante…

Él se levantó de la cama, me miró y me dijo, vení putito cornudo, seguime, y me llevó hasta el baño y me dijo, lavame la pija, pero antes chupala para que te tragues los restos de leche.

Yo estaba totalmente entregado sin saber como esto iba a seguir, así que obedecía todo lo que me decía, después de chuparla y limpiarla bien me dijo que me metiera en la bañera, y ahí nomás me empezó a orinar hasta la última gota.

Me dio una toalla, me dijo que me secara y que lo siguiera hasta la planta baja para que lo vistiera, le puse el slip, las medias, el pantalón, la camisa y lo acompañé hasta la puerta

Ahí me dijo que se la chupara y le diera las gracias a su pija por haberse cogido a mi mujer, y también me dijo que esto recién empezaba, y que me quedara tranquilo, que sus negocio ahora más que nunca los manejaría yo, me hizo guardarle la verga en el pantalón, me ordenó besarle los pies y se fue.

Mi mujer escuchó cuando cerré la puerta y me llamó, putito cornudo subiiiii! Cuando llegó al dormitorio ella estaba todavía tirada en la cama metiéndose la mano en la concha y pasándose por todo el cuerpo la leche de su nuevo amante y me dijo, vení, chupámela hasta que me la dejas bien limpia y tragate toda la leche de Raúl, así lo hice hasta que me ordenó terminar porque se iba duchar, y me dijo, mañana hablaremos de todo lo que pasó, pero desde ya te digo que no me tocas más un pelo sin que yo te lo ordene, y te aviso que me pienso llenar de machos como corresponde a una hembra como yo.

Cuando me fui a acostar encontré en mi lado de la cama un consolador, cuando le pregunté que hacia eso ahí, me dijo, es para vos, puto de ahora en más te vas a arreglar con eso que es lo que te gusta. Por supuesto que lo guardé y me puse a dormir totalmente humillado y avergonzado, pero lo que sucedió después es más grave todavía, pero ya se los voy a contar en otro relato, creo que este ya es muy largo y no quiero aburrirlos con mis problemas

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