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Mi hija ardiente


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Hola amigos, me llamo Jorge y mirando esta página me he decidido a contar mi historia.

En primer lugar voy a hacer una breve introducción. Tengo 35 años y estoy casado con una mujer de 35. Cuando yo tenía tan sólo 15 años y mi mujer 17 la dejé embarazada. En esa época y mujer aún era mi novia, nos casamos 5 años después. El caso es que tuvimos una hija, una hija que ahora tiene 18 años.

Antes de seguir voy a describirme a mí y a mi hija. A pesar de mi edad, me conservo muy bien y siempre me dicen que parece que tenga 26 años o menos, además voy al gimnasio para estar siempre en buena forma.

Mi hija Carolina, con sus hermosos 18 años, está realmente buenísima. Sus medidas son 93-60-90, y os aseguro que sólo con mirarla te pones cachondo. Es alta, con el pelo rubio y por los hombros, unos pechos preciosos, grandes, duros y muy bien puestos, y un culo increíble también duro y bien puesto. No es un secreto que mi hija es un poco zorra, ya que siempre ha tenido muchos novios y sé de buena tinta que ha llegado hasta el final con muchos de ellos.

El día que pasaron los hechos era un sábado de hace tan sólo dos semanas. Eran las 23:00 horas, mi hija había quedado con su último novio, pero éste le había dado plantón y finalmente se había quedado en casa.

La verdad es, que mi hija me producía una excitación terrible pero siempre me había contenido porque era mi hija. Esa noche mi mujer no estaba porque estaba de viaje, y mi hija y yo estábamos mirando la televisión sentados en el sofá uno al lado del otro. Al ser ya un poco tarde yo estaba sólo en calzoncillos que es como duermo, pero ella vestía con un top de tirantes ajustadísimo y una minifalda cortísima.

Yo llevaba un rato mirándola y estaba cada vez más excitado, incluso tenía una considerable erección, pero ella parecía no darse cuenta. Mientras que la miraba no podía parar de pensar que muchos chicos habían gozado de ella, y yo también quería hacerlo.

Puse mi mano en su muslo y comencé a acariciárselo, ella ni se inmutó porque creería que era un gesto puramente cariñoso. Yo, al ver su reacción, comencé a subir mi mano por su muslo, entré mi mano por dentro de su minifalda hasta llegar a las bragas y comencé a acariciarle el coño por encima de ellas. Ella se dio cuenta de lo que hacía, pero no hizo nada para remediarlo. Yo, cada vez más excitado introduje mi mano por dentro de sus bragas y comencé a acariciarle el coño cada vez con más frenesí y finalmente ella sin mediar palabra me cogió la mano y me la apartó. Aunque mi hija no decía nada parecía muy sorprendida por mi comportamiento, pero disimulaba mirando la tele.

Yo, cada vez más excitado introduje una mano por dentro de su top y de su sujetador y comencé a acariciarle un pecho, pero ella finalmente me apartó la mano de nuevo y me preguntó si me había vuelto loco, pero yo sin responder la tumbé encima del sofá y me puse encima suyo. Ella me preguntó que hacía pero yo comencé a besarla y a tocarla. Ella me pedía que parase, pero sin embargo no se resistía demasiado. La desnudé de cintura para arriba y comencé a besarle y sobarle sus preciosas tetas, y ella seguía diciéndome que parase.

Yo no le hacía ni caso y seguía jugando con sus pechos, se los toqueteaba y chupaba sus erguidos pezones. Deslicé una de mis manos hasta su coño y pude notar como éste estaba húmedo debido a su excitación, y entonces la acabé de desnudar con gran habilidad. Ella insistía en que la dejase pero se notaba que en realidad también disfrutaba con eso, y yo me quité el calzoncillo, coloqué mi enorme miembro delante de su coño y la penetré con gran fuerza.

-¡Ahhhhhhhhhhhh!

Ella dio un gran grito medio de dolor medio de gusto, y yo comencé a meter y sacar mi polla de dentro suyo cada vez con más fuerza.

-Ohhhh, ohhhhh, ohhhhh, ohhhhh, ohhhhhhh…

A medida que la penetraba ella gritaba con más fuerza, y se notaba que también estaba disfrutando con eso, sus gemidos me lo confirmaban, y como se revolcaba de placer. Mientras que la penetraba sobaba sus increíbles pechos con mis manos y se los apretaba con fuerza produciéndole a ella un gusto terrible.

-Mmmmmmmm, ohhhhhhh, mmmmmmmm, ohhhhhhh-.

Los dos estábamos disfrutando muchísimo, y se notaba que mi hija no era nueva en los temas referentes al sexo. Seguí metiéndola y sacándola hasta que no aguanté más, la agarré fuertemente del culo con las dos manos para poder hacer más fuerza, la penetré hasta lo más hondo y descargué toda mi leche caliente.

Después de esto acabé totalmente agotado, y nos quedamos los dos estirados uno al lado del otro descansando. Había pasado un rato cuando de repente, mi hija se acercó a mí y me agarró la polla con una mano.

Con bien pocas caricias mi miembro ya volvía a estar erectísimo, y entonces ella acercó su boca y comenzó a chupármelo. Se metía y sacaba mi polla de su boca cada vez más rápido, y yo volvía a estar excitadísimo. Ella seguía chupando hasta que finalmente yo agarré a mi hija, la puse a cuatro patas, la agarré fuertemente por la cintura, coloqué mi polla en frente de su culo y la penetré de un fuerte empujón.

-¡Ahhhhhhhhhhhhhhh!

Ella dio un gran grito de dolor, y yo seguí metiéndosela cada vez con más fuerza.

-Ohhhhh, ahhhhhhh, ohhhhhhh, ahhhhhhh…

Ella gemía fuertemente sin parar, hasta que el dolor y el placer se fueron equilibrando de tal manera que al final lo único que notaba era placer. Yo metía y sacaba mi polla de su culo, y ella se apretaba las tetas para producirse más placer.

Por fin no aguanté más, así que la agarré aún con más fuerza, y penetrándola hasta lo más hondo me corrí alcanzando un grado de satisfacción insuperable.

Al día siguiente hablamos de lo sucedido, los dos reconocimos que habíamos disfrutado muchísimo con aquello, y cuando estuviéramos solitos lo repitiéramos, mi hija lo deseaba en la cama matrimonial, así tenemos más morbo y gozamos mucho más, me decía mientras me guiñaba un ojito…

¡Y vaya si lo hicimos! Ahora es ella la que desea que le haga de todo, y hasta le hice el culito, pero eso en otra historia…

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