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Yo vivo en Montevideo Uruguay, desde muy joven fui iniciado por mi padrino, un soltero empedernido, en todo lo referente al sexo.

Mis viejos se separaron muy jóvenes y uno queda de alguna manera no solo desprotegido sino que queda sin un control. Siempre me atrajo el sexo opuesto y como todo adolescente mil fantasías danzaban en mi cabeza, una la más recurrente era la de hacerle a mi mami todo tipo de cosas las cuales no son muy católicas.

Pero nunca tuve el coraje y por eso me dediqué a las maduras y en honor a la verdad, no perdoné nada que tuviese una vagina, era y soy totalmente inmune a la belleza superficial soy bastante carnal y adoro a la mujer calentona que no tiene miedo o vergüenza.

El tiempo pasó, pero esa idea impropia seguía consumiéndome, en una ocasión me pescó en mi cuarto con una de sus amigas, ella vino a casa a que le tirase las cartas ya que soy tarotista de muchos años, yo tenia veinticuatro y ella unos cuarenta, ya se me había insinuado en otras ocasiones y sucede que a veces soy un verdadero imbécil ya que se me pasan algunas de la señales, pero ese día no fue así, con la excusa que el pecho le dolía yo gentilmente me ofrecí para palpar su seno y al hacerlo cerró los ojitos y su lengua mojó sus labios, uno no es de piedra y bueno, le comí la boca sin tener ninguna resistencia, y como una presa que se rompe toda mi inseguridad se fue al caño, le saqué la bombacha con una rápida maniobra que nunca pude repetir y a la vez dejé libre mi verga, ya dura, y que no escuchaba excusas de ningún tipo.

La tumbé en la cama y con la agilidad que da la calentura, de un solo movimiento me sumergí en sus entrañas ardientes y húmedas de su voraz vagina, y en menos de lo que escribo esto, pasé de atacante indomable a ser poseído sin remedio, la flaca y menuda Coca escondía una fiera y hambrienta hembra, pegó sus piernas en torno a mi cintura y mientras no soltaba mi lengua de su boca me hizo una llave al mejor estilo grecorromano quedando ella encima y aumentó el movimiento de sus caderas, entre la sorpresa y la divina sensación de mi verga siendo brutalmente ordeñada por los movimientos de una voraz vagina y en contra de lo que pensaba acabé con un chorro increíble de esperma, no dándome tiempo a recuperarme, y sin decirle alguna dulce palabra la desacatada y tímida Coca se puso en su boca mi miembro que a estas alturas estaba mas sorprendido que yo mismo.

Es imposible describir la experiencia, instinto o sabiduría de esa mujer que me estaba dando una paliza de las más lindas de mi vida, al empezar a succionar-morder-rotar mi verga dentro de su boca un millón de voltios recorrieron mi espina dorsal desde mi esfínter (culo para los amigos) hasta la base del hipotálamo en mi cerebro se mi erizó hasta el último pelo y no pude evitar el espasmo de aferrar con mis dos manos la colcha de mi cama y un traidor gemido se me escapó de mi boca, y mientras Coca me regalaba la más increíble de la mamadas, mi vieja abrió la puerta.

El verme en esa posición tan poco digna y totalmente pornográfica, heló a mi vieja en la puerta, eso y que sin duda se tomó unos instantes para grabar en su mente la escena, se dio media vuelta y se fue, Coca estaba inconsolable por todo eso de la amistad y por el pequeño detalle que su esposo amigo de la familia se podía enterar, la tranquilicé y le dije que me encargaría del asunto, por supuesto la relación duró unos cuantos meses hasta que la prudencia marcó que tenia que terminar y se terminó con un gran dolor para ambos.

Coca se fue más rápido que de costumbre y mi madre esperó el momento indicado para increparme, yo siempre he sido directo con ella y nunca aguanté muchas estupideces y se lo dejé en claro, primero ella entró sin avisar, Coca era una mujer y sabía lo que hacía y que no podía creer que fuese tan mojigata, luego de una falsa indignación me cubrió en varias ocasiones.

Por supuesto en varias ocasiones traté de ver si podía concretar la tan deseada relación incestuosa todo sin un resultado positivo. Pasaron los años, entonces sucedió lo que deseaba, pasó hace unos meses yo ya tengo treinta y mi mamá cincuenta.

Vino un día a casa y charlábamos sobre cosas intrascendentes lo que no sabía la pobre santa era que estaba en medio de un plan diabólicamente pensado y que pensaba ejecutar, le empecé a contar sobre las relaciones en general y la llevé a antigüedad donde el incesto no era algo tan espantoso y que en realidad el tabú es para mantener una población sana sin los dramas de las enfermedades genéticas pero cual es el problema cuando uno ya no está en una edad reproductiva, ella escuchaba y vamos que tampoco es una nena inocente tiene sus buenos kilómetros recorridos. Luego le dije, y esto con una taquicardia en aumento, que a mi me encantaría de alguna manera volver en sentido figurado al útero materno, por lo menos pasar a saludar, ella muy seria me dice que era lo que en realidad quería decirle con todo eso, y se lo dije, quiero hacerte el amor, necesito estar contigo en una cama como un hombre y una mujer sin tanto drama, mientras a duras penas mantenía mi corazón en mi pecho.

Un silencio pesado cayó en el comedor de mi casa, miré su rostro con aprensión y me dijo, está bien, ¿cuándo?, y yo con un hilo de voz le susurré, ¿ahora, te parece?, resueltamente se levantó y me pidió una toalla y una maquinita de afeitar, yo más rápido que una bala le llevé todo y se encerró en el baño, yo no sabia por donde empezar, me tranquilicé, me tomé unos segundos para darme cuenta que había triunfado, ya todo estaba arreglado en el cuarto, incienso, luz tenue desde la ventana, me desnudé en un nanosegundo y esperé, sentía el agua correr y me desesperaba hasta que la canilla se cerró y ella apareció envuelta en su toalla, cuando se la sacó para acostarse pude ver sus senos ya caídos, los rollos de la panza y una depilada conchita y me parecía Afrodita.

Cuando se acostó a mi lado la pija me palpitaba como un pistón de un V8, lo primero que hice fue abrazarla y sentir su piel fría y apoyarle mi falo en sus carnes, la abracé y la besé, ella me respondió tímidamente para luego poco a poco ir soltándose, tomó mi pija con su mano mientras yo metía mi lengua en su boca. Nos tomamos nuestro tiempo, yo empecé a besar su cuello y lentamente bajé por sus hombros y salté a sus tetas y las chupé con un hambre de tres décadas, sus pezones se pararon al unísono, uno en mi boca y otro en mi mano, y un ahogado y bajo gemido de satisfacción salió de la garganta de mi mamá y el saber que era a causa mía casi me hace perder la cordura, de pronto medio me incorporó y tomó posición entre sus dos piernas, y al ver ese coño depilado, esos labios pequeños que me sorprendieron, me abalancé sobre ellos y me apoderé del clítoris haciéndole una masturbación bucal con todo mi conocimientos puestos en la tarea, en menos de tres minutos la voz ahogada de mami pidiéndome que parara, que la penetrara, que ya no aguantaba más, no pensé para mis adentros primero quiero tu lechita, y pasó lo inevitable, una serie de orgasmos encadenados hicieron que el cuerpo de mamita se encorvara y se vaciara de flujos.

No pudiendo más apartó con sus manos mi cabeza de su entrepierna, fue ahí que ataqué, me puse entre sus piernas abiertas y sin compasión hundí mi pija en su concha ardiente, fue la sensación más hermosa, luego con mis piernas por fuera cerré las suyas y me puse a pistonear como si no hubiese un mañana mientras con la mirada fija no sacaba la vista del rostro de mi vieja. Ella con los ojos cerrados se mordía el labio superior y me pedía una y otra vez que no parase, que fuera más rápido, hasta que cuando empezó a gritar le estampé un chupón bestial mientras bombeaba mi semen ardiente en su concha traviesa.

Luego con mirada lánguida me abracé a ella mientras nuestros jugos se escurrían por sus piernas lo repetimos más lentamente y no hubo una tercera vez ese día. Ahora solo levanto el teléfono y coordinamos cuando nos vemos, nada a cambiado entre nosotros y esto es muy bueno.

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