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Hola, mi nombre es Bárbara este es mi segundo relato, ahora tengo 35 años, soy casada y tengo dos niñas pequeñas, en mi primer relato describí como soy, pero si no lo leíste me describo nuevamente, mido 1.72. Soy delgada, pero con muy bonita forma, senos pequeños 34B, cintura muy marcada, glúteos bastante bonitos, piernas largas, ojos cafés, cabello lacio castaño claro largo 10 cm abajo de los hombros y de tez blanca.

Un mes después de mi primera experiencia de sexo en grupo yo seguía teniendo 19 años. Fue la boda de la hermana de una amiga de la universidad, yo iba de pareja de fiesta con Alberto, y allí estaban Carlos y Enrique, ellos dos fueron sin pareja, durante la fiesta Carlos me sacó a bailar haciendo comentarios sobre aquella noche, inmediatamente me acordé, me sonrojé, él me dijo que ojalá un día lo volviéramos a hacer, yo le dije que no moviendo la cabeza, cuando acabó la canción me dirigí hacia mi lugar junto a Alberto.

Media hora después llegó Enrique a mi lugar pidiéndome bailar también, y al igual que Carlos me comentó lo mismo, pero también le dije que no. Esto se lo comenté a Alberto, él me preguntó que si me gustaría volverlo a hacer, le dije que tal vez, pero que ese día no, aunque por dentro mi cuerpo pedía a gritos repetir aquello. Como en toda boda el alcohol corrió a más no poder, pasado algún tiempo ya estando medio happy y bien prendida, llegaron Carlos y Enrique para sentarse a nuestra mesa. Empezamos a platicar de cualquier tontería, de repente sentí que por debajo de la mesa uno de los dos me empezó a sobar la pierna con su pie.

Yo llevaba un vestido a media pierna entallado color negro de tirantitos, medias, zapatillas altas, la textura de mi vestido permitió sentir como su pie recorría mi pierna y cada vez lo subía un poco más, el calor me empezó a subir por todo el cuerpo, de pronto como si se hubieran puesto de acuerdo, empezaron a comentar al mismo tiempo que si lo volvíamos a hacer los cuatro, Yo me reí, pero no dije ni que si, ni que no, pero por dentro de mi el recordar aquella noche me empecé a mojar, a la llegada de la última parte de la fiesta ya estábamos los cuatro con muchas copas encima nos levantamos a cantar formándose la típica rueda.

Carlos me empezó a abrazar más fuerte, bajó su mano para atrás de mi rozando mis nalgas al mismo tiempo que las apretaba, subiendo y bajando su mano, lo volteo a ver de reojo saliendo de mi cara una sonrisa mientras cantábamos, al otro lado mío estaba Alberto, sin aviso alguno, también empezó a acariciarme las nalgas. En ese momento me empecé a prender mucho más, no les dije palabra alguna, dijeron - Bárbara se repetirá aquella noche, pero falta uno, espero que no te moleste-. A lo cual repliqué, -Ahora tendré más tiempo para cada uno de ustedes. En el camino hacia su casa, Alberto y yo nos fundimos en un beso largo y excitante, él me acariciaba mis senos y mis piernas, mientras yo le acariciaba el pene por encima del pantalón, no dilatamos mucho en llegar a su casa.

Ya en su casa en la sala, Carlos y Enrique me sentaron en medio de ellos, empezamos a platicar mientras que sus manos empezaron a recorrer mis piernas, Alberto ya había traído unos tragos, me preguntaron si no los había extrañado, asentí con la cabeza diciéndoles que la verdad lo había disfrutado mucho aquella vez, y que si bien me daba mucha vergüenza, al mismo tiempo me excitaba mucho y esperaba el momento en que se pudiera repetir. Al oír esto me imagino que los prendió más de lo que ya estaban, Alberto se hincó frente a mi, me empezó a subir el vestido a la cintura, mientras Carlos y Enrique se levantaron, se hincaron en el sillón cada uno al lado mío con mis manos les toqué el pene por encima del pantalón, notando la erección de cada uno de ellos.

Alberto me haló de las pantorrillas hacia abajo del sillón quedando mi cadera al aire, y mi cabeza un poco más abajo, Carlos y Enrique se sacaron el pene ya erecto, me los pusieron cerca de la cara, nada más de verlos me mojé más haciéndoseme agua la boca, no perdieron tiempo en poner sus deliciosos penes dentro de mi boca, mientras Alberto me recorría con su lengua la cara interior de mis muslos subiendo poco a poco hasta que hizo a un lado mi tanguita, comenzó a besarme la vagina, mientras yo tomé el pene de cada uno de ellos con mis manos besándolos alternadamente, cada uno de ellos hacía lo posible para que no saliera su pene de mi boca halándome la cabeza hacia ellos, pero como el otro también quería lo mismo también me tomaba de la cabeza diciéndome que me sacara el otro pene de mi boca y me dirigiera al de él.

Alberto mientras tanto seguía trabajando besándome la vagina, metía su lengua lo más profundo de mi vagina, mientras, con uno de su dedos acariciaba mi clítoris, con otro dedo más jugaba en la entrada de mi ano, me sorprendí a mi misma de estar sintiendo tan rico. Me levantaron del sillón Enrique se sentó en el, Alberto se puso frente a mi de pie, Carlos se puso de pie detrás de mi, me recliné de pie para hacerle sexo oral a Alberto, mientras Carlos me subió el vestido una vez más a la cintura paré mis nalgas ayudada por mis zapatillas para que quedara a su altura lo más posible, haciéndome la tanguita a un lado lo bastante mojada por la saliva de Alberto y por mis propios líquidos que ya estaba permitió que su pene se deslizara en mi vagina con bastante facilidad, me tomó por la cintura haciendo que el movimiento de vaivén lo realizara yo.

Él estaba totalmente quieto, mientras hacÍa que yo misma me enterrara todo su encantador pene y por el mismo movimiento me metía y sacaba el pene de Alberto en la boca, mientras que a Carlos lo masturbaba con una mano, en ese momento mi lujuria me hizo decirles que yo quería ser la coreógrafa de mi propia mini orgía.

Así que, mientras les ordenaba como quería que se acomodaran les dije que se esperaran, mientras me levanté para quitarme el vestido parque no ocurriera ningún accidente pudiéndolo manchar, en ese tiempo ellos aprovecharon para terminarse de desnudar, quedando yo solamente en ropa interior (tanga, liguero, medias, soutien y zapatillas), a Enrique y a Carlos les dije que se sentaran, yo me recosté en medio de ellos, me reclin&ea disfrutando como loca, mientras los tres hacíamos esto, yo miraba a las caras que Alberto hacía.

Después de varios minutos así, Alberto protestó, lo cual tenía razón, le dije que ahora se sentara él, me subí al sillón dándole la espalda, me quité la tanga poniendo mis nalgas en su cara, lo que hizo que de inmediato me mordiera una nalga, abrí mis piernas quedando él en medio de ellas y poco a poco fui bajando mi cadera pasando por su rostro y pecho, lo tomé del pene lo dirigí a la entrada de mi vagina, una vez casi completamente abajo comencé a pasarlo por toda la entrada de mi vagina pasándolo por mis labios y por mi clítoris, después, bajé un poco más mi cadera metiendo la mitad de su pene en la vagina, comencé a mover mi cadera de adelante para atrás permitiendo que entrara su entera longitud.

Una vez adentro le hice sentadilla para metérmelo lo más profundo posible pudiendo meterlo y sacarlo a mi entero antojo, mientras tanto Enrique se acercó a mi cara, le tomé el pene por la base metiéndomelo nuevamente a mi boca. Mi garganta no tenía ninguna protección contra el asalto que él comenzó a darme.

Ajusté mi cabeza así que podría respirar mientras que él comenzó a cogerme por la cara sintiendo su pene hundido dentro y fuera de mi garganta, a Carlos lo masturbaba con mi mano, mientras le hacía esto me quitó mi soutien para acariciar mis senos y pezones los cuales estaba totalmente firmes, como todos estábamos muy excitados no queriendo que acabaran pronto, cuando sentía que alguno de ellos estaba a punto de terminar les pedía que cambiáramos de posición.

Ahora senté a Carlos en el sillón sentándome encima de él de frente, a Alberto le dije que se subiera al respaldo del sillón, así que, apoyada en mis rodillas subí un poco mis caderas para permitir que Carlos me bombeara a su entero placer, comenzó lentamente, pero poco a poco su fuerza y rapidez aumentó, la fuerza con la que me bombeaba casi no permitía que le chupara a gusto el pene a Alberto, salía con mucha frecuencia de mi boca a Enrique le dije que jugara con sus dedos en mi ano, metió al principio un solo dedo el cual movía en círculos, pronto sentí que había metido ya dos, los cuales metía y sacaba con la misma furia que Carlos me bombeaba.

Alberto se empujaba contra mi boca, me estaba cogiendo literalmente por la boca, Carlos me chupaba los senos con furia como queriéndome arrancar los pezones con la boca, dando sentones furiosos sobre su pene, sintiéndolo hasta el fondo, moví mis caderas en círculos para sentirlo todo metido, en ese momento descargas de electricidad recorrieron todo mi cuerpo, comencé a jadear y gemir teniendo mi primer orgasmo. Mi coreografía seguía, los cambié de posición, dejando a Enrique sentado, me subí en él, pero ahora sentada de lado, pasé una de mis piernas por su espalda y la otra la puse en cuclillas para poderme dar sentones sobre su pene.

A Carlos lo puse en cuclillas frente a mi encima del sillón para poderme meter su pene a la boca, cada que subía sacaba el pene de Enrique entraba a mi boca el pene de Carlos, cada vez lo hacía con más ritmo, como un sube y baja; debido a esta posición mi ano quedaba al aire, cosa que Alberto aprovechó para meterme su lengua y uno de sus dedos por el ano, en estos momentos mi temperatura seguía subiendo.

Aprovechando la posición le dije a Alberto que continuara lo que estaba haciendo, pero ahora con su pene, así que, se subió al sillón, se acomodó a la entrada de mi ano, me la enterró hasta los testículos, bombeó y descargó chorros de semen en mi ano, apreté mi esfínter para exprimirlo hasta la última gota, les dije a los otros dos que deseaba que terminaran en mi boca, a Carlos no le disgustó lo que dije y tal vez le excitó demasiado porque al instante dejó salir su chorro de semen en mi boca, sentí como el primer chorro llegó casi a mi garganta, me fue difícil controlarlo porque se movía como loco, yo no quería que ni una sola gota saliera de mi boca, pero un poco salió por las comisuras de mis labios, pero lo alcancé a detener con mis dedos.

Al instante sentí que Enrique estaba a punto, brinqué rápidamente sacándolo de mi, me arrodillé frente a él, me tragué el semen que traía en la boca de un solo tirón, metiéndome su pene a la boca, su pene sabía a mis propios jugos, y en unos segundos también terminó en mi boca, su esperma estaba un poco más saladito y era más abundante que el de Carlos, así que, como iba saliendo me o iba tragando, cuando sentí que ya era su último chorro, descansé un poco y pude retenerlo un poco más en mi boca para tragármelo con más calma, mmm sabía delicioso.

Los cuatro quedamos exhaustos, así que mi mini orgía había salido muy, pero muy bien. Toda mi lujuria se había apaciguado. En ese momento me volví la novia de los tres, Jorge el cuarto de la primera ocasión no asistió a este festín, él se lo perdió.

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