Videos, fotos y relatos de sexo casero
<<- Indice relatos Siempre nos quedará Madrid

Disfruta de autentico sexo casero, videos, fotos, relatos y chicas amateurs con webcams en Directo a tu alcance. Realiza tus fantasias mas calientes con nuestras chicas, descarga videos porno amateurs de calidad al momento.

Cientos de videos caseros. Sexo anal, mamadas y corridas, maduritas muy calientes en acción.

El Club de Putas mas cachondo. Hermosas zorritas gozando del sexo mas duro.

Sexo con colegialas calientes y sin límites. Estudiantes comiendo grandes pollas y penetradas a fondo.





+ PELICULAS COMPLETAS DE SEXO AMATEUR

A veces la vida te regala un recuerdo inalterable que no perece a pesar de los años y resurge al menor contacto con el pasado, dejándote embobado por un tiempo, en una historia que terminó hace mucho tiempo. El secreto estuvo en no permitir que algo bello se rompiera, no le dejamos tiempo para ajarse. Nuestras vidas siguieron, éramos demasiado jóvenes, egoístas y simples y no buscamos nada más. Pero allí siguen esos días, su magia incorrupta, el recuerdo idealizado de nuestro viaje a Madrid, tus palabras, las cartas en mi cajón, el monstruo de las galletas, las fiestas de nuestros pueblos, la primera noche en Zaragoza y la mirada asesina de tu ex, mientras tú y yo nos corríamos esa juerga en ese pub de mala muerte.

Recuerdo que viniste y me invitaste a una copa y empezamos a beber, nos contamos la vida y milagros y bailamos, como si el mundo se fuese a acabar. Tú estabas tremendo, con esos vaqueros desgastados, el pelo a lo grunger, esa camiseta raída y los músculos de currar desde joven en el campo. Yo era bastante niña, llevaba esa camiseta blanca que te quedaste y esos shorts que sigo guardando y por los que cogiste verdadera obsesión, decías que tenía el mejor culo que habías visto en tu vida. Y es que eras un don Juan, un canalla, el tipo de hombre por el que perder la cabeza.

Cuando cerramos el bar, nos fuimos andando a tu piso que compartías con Joseba y Pedro. Nos tocábamos, nos besábamos en esa Zaragoza dormida, con el sol despuntando, que no consigo olvidar. ¿Recuerdas el macetero gigante en esa acera?… allí me sentaste y mientras me comías la boca poco a poco, con esa lengua que me enloquecía, colaste tus manos debajo de mi camiseta y empezaste a acariciar mis pechos, que enseguida te respondieron mientras yo arqueaba el cuerpo abrazándote con mis piernas para poder así restregar mi sexo con el tuyo. Tu pene se notaba a reventar a través de tus jeans y yo me sabía mojadita y con ganas de llegar a tu piso, para poder follarte a gusto, pero tú, seguías allí, tocándome, acariciándome y besándome… yo puse mi mano en tu entrepierna:

- Uffff Laurita, no hagas esoooo… que no ves que estoy a punto de estallar ya… - Venga Jesus, vámonos a casa, tengo ganas de estar contigo, de verdad… - Vaya, menuda putilla, tienes ganas de que te la meta, verdad…? Dime que la quieres dentro, venga, suplícame… - ¡No seas así! - Tú misma, si no me suplicas, nada sacaras de mí…

Te pusiste a acariciarme por encima del short… Mmm… eso era gloria… aumentaba mi excitación al máximo…

- Será posible, ¡pero si esto es un charco! Aragón quiere agua, pero no hace falta que lo mojes todo así… qué guarrilla eres…

Eras tan sinvergüenza que yo no sabia qué hacer… quise acariciarte, como tu estabas haciendo conmigo… pero me pusiste las manos en mi espalda y las agarraste con una de tus manazas… inmovilizándome y dejándome a tu merced.

- Aquí mando yo Laurita, por algo soy mayor… - Joder, no hay derecho, ¡suéltame!

Pero tú estabas dale que te pego en mi pantaloncito, y yo empecé a respirar más de prisa, el corazón se desbocó, te abracé y te miraba a los ojos, con esa cara de canalla, esa mirada de deseo… inolvidable… jadeé y arqueé mi cuerpo mientras me corría y tu besabas mis pechos por encima de la camiseta…

- Vaya, vaya Laurita, si tan a disgusto estás te meto en un taxi y te mando para Huesca… no hace falta que te quedes a pasar la noche conmigo… - Ja, que gracioso, anda quita…

En eso que oímos desde una ventana un ‘jodidos críos que guarros sois, si fuera yo vuestro padre, niña ándate con cuidado’…

- Si, ándate con cuidado niña que yo no he dejado de mirarte mientras el degenerado ese hacía lo que a mí me hubiese gustado. ¡no te jode! Venga abuelete… una paja y a dormir que todavía es pronto… - Jesus, no seas así… - Cállate Laurita, vamos a casa.

Hoy he vuelto a Zaragoza, hacía siglos que no pasaba por esas calles. Han pasado 9 años y mi vida sigue pareciéndome un tanto absurda, sigo dando tumbos y el Caballero de la Mano en el Pecho me sigue fascinando. Hoy has vuelto a resurgir, a pesar de las relaciones, de los años, de los problemas y de las alegrías. Otros han pasado sin pena ni gloria, pero tú siempre tendrás un sitio en mis tinieblas, siempre regresarás al volver yo a Zaragoza.

- Ahora cuando abramos la puerta nada de ruidos Laurita, que esos dos están durmiendo ya. - Ok. - Túmbate en la cama, anda y quítate esos pantalones, están hechos unos zorros, hay que ver lo guarra que eres. - ¡Oye imbécil! - Ssssssssssss, Laurita, si vuelves a gritar te tendré que amordazar.

Te desnudaste, tú siempre tan independiente… te quitaste esa camiseta, los jeans y madre mía, recuerdo tu erección, tus bóxers, tu polla intentando salir de ellos, esa parte mojadita… Mmmmmm…

- Vaya… veo que no soy la única que moja las cosas. - Cállate y métete esto en la boca.

Sacaste esa polla del bóxer, bueno, el pollón, la más grande que he visto jamás, con diferencia… me la metiste en la boca, yo que tengo esta boca tan pequeña, ¡qué trabajo me diste!.

- Joder, es como follar con una cría… abre más la puta boca.

Y te mordí, por imbécil.

- Auuuuuuuuu, ¡cabrona! - A mi no me faltes gilipollas.

Me besaste y yo me derretía por ti. Cogí tu pene y me lo metí en la boca, tu capullo era inmenso y mi lengua lo trabajaba con avaricia. Con una mano te acariciaba los huevos y la zona del perineo. Yo estaba sentada en la cama, tú en medio de mis piernas con tu polla en mi boca… gemías como si fueras a perder la razón y me agarrabas por el pelo…

- Mmmmmmm así, sigue así vida… que se joda el puto viejo, ahhhh, debe estar matándose a pajas pensando en ti… ummmmmmmm, que buena estás jodida, ahhhhhhhhhhhhh, cómetela toda… - ¿No has dicho que no debíamos gritar? - Chupa y calla putita mía, ahora sólo estamos tú y yo… por mi como si el Ebro inunda esta maldita ciudad.

De golpe me separaste de ti y te tumbaste en la cama, tu erección era más que considerable, era tremenda, fascinante… te tocabas mientras me mirabas… yo estaba embobada con tu pene y viendo como tu mano subía y bajaba masturbándolo lentamente.

- Bueno qué, ¿te piensas quitar esa puta camiseta? o vas a dejar que me corra imaginando como son esas tetas.

Me quité la camiseta. No me dabas tiempo a reaccionar, tus comentarios me dejaban sin habla.

- Ven aquí Laurita, sé buena y siéntate aquí encima.

Me puse a horcajadas y restregaste la punta de tu pene a lo largo de todo mi sexo mientras mis labios se hinchaban y mis pechos se hinchaban y mi clítoris se hinchaba y tu polla ya no se hinchaba más porque no podía… Me cogiste por el cuello y acercaste mi cara a la mía.

- Mira, nena, me muero por follarte, pero o me pides por favor que te la meta o no lo voy a hacer… y no piense que dejaré que te masturbes para terminar… no, señorita… no quiero niñitas en casa, quiero mujeres. Pídemelo… pídeme por favor que te meta esta polla. - Jesus… - ¡Noooo! ni Jesus ni pollas… mira como está, de color rojo ya, si me la meneo un poco más acabaré y lo lamentarás… di… ¿quieres que termine así?, ¿sin meterla?, ¿ni siquiera la puntita?, ¿te irás a tu casa sin haber probado esto?, vamos… no me puedo creer que una putita como tú sea tan tontita.

Yo jadeaba estaba muy excitada. Eres tremendo cuando te lo propones.

- Que no te refrotes más, que no quiero que te corras como una niña que se masturba restregando su coño con su almohada, quiero que me pidas que te folle, ¡pídemelo! y te follaré como a la mujer que puedes ser. - Métemela ya… - Métemela ya… ¿qué? - Por favor… por favor… - Jajajaja, sí suplica nena, suplícame… (Que sexy eras con esa sonrisa socarrona y esa voz grave y jadeante). - Por favor Jesus… penétrame ya.

Cómo explicar lo que sentí… estaba tan encendida, tan mojada, tan puesta y tu polla era tan grande que cuando entro el capullo pensé que me corría…

- ¡Ey Laurita!, no me jodas, aguanta un poco… ahhhhhhhhhhh…

Y me la metiste, yo me quedé traspuesta, mirando al techo mientras tu te movías lentamente debajo mío…

- Ahhhhhhhhhhh que gusto mi vida……… ves como vale la pena esperar. Tú hubieses follado en la maceta, ¿verdad?, porque eres una calentorra… anda muévete… si… así… mueve ese pedazo de culo para mi nenita… Mmmmmmmmmmmmmm, que gusto…

Y me cogiste por la cintura y yo te montaba con la mirada extraviada de placer, mientras me novia arriba y abajo, montando esa verga dura y firme, mojada, espléndida… mirando esa carita que se te ponía al follar…

- Tus tetas son un vicio Laurita mira que botes pegan… uauuu me vuelves loco… cógetelas, anda… cógetelas… y acarícialas para mí, como si te estuvieses masturbando sola, si… ah, ah, así…

Y me agarré las tetas, mientras las acariciaba para ti, que mirabas embobado… gimiendo y retorciéndote debajo de mí… El placer se intensificó… me agaché y te mordí los pezones, mientras me embestías desde abajo… te lamí los pechos, el cuello… te besé con pasión mientras nos movíamos al unisón en una de las mejores folladas de mi juventud.

- ¡Aparta!

Te pusiste un condón, el XL de Durex jajaja, lo recuerdo…

- A cuatro patas Laurita…

Y sí, me penetraste a cuatro patas, con semejante pollón, mientras me acariciabas con una mano el clítoris y con la otra las tetas. Yo gemía…

- Joer, te has portado de puta madre nenita, mira como me has puesto… arffffffffffffffffffff.

Y me corrí. Empecé a estremecerme mientras me dabas golpecitos en el culo y a gritar y a retorcerme. Y te viniste tú… con un grito ronco, profundo… metiendo y sacando tu polla a la desesperada de ese coñito que era un charco por ti y para ti.

Nos estiramos en la cama. Me abrazaste y me besaste.

- A ti te gusta mucho el riesgo Laurita, eres una mujer mágica.

Fuiste todo lo cariñoso que no habías sido antes, me diste muchos mimitos y me abrazaste hasta que me dormí…a la mañana siguiente nos íbamos a Madrid… el tren salía pronto…

Me alegro tanto de haberte conocido, de haber visto anochecer y amanecer contigo, de coincidir en este mundo, de esos días preciosos… cómo tú escribiste en mi billete de tren a Madrid, que sigo guardando. “A veces un solo instante forma en sí una vida entera. Siempre nos quedará Madrid”.

Te quiero.

<<- Indice relatos

Jovenes desnudas Videochat Chicas X Colegialas Cachondas Sexo Anal Extremo

Todos los videos, fotos y salas de videochat que aqui se exponen son referentes a mujeres mayores de edad. Nuestros contenidos eroticos y de sexo explicito solo son aptos para MAYORES DE EDAD. Si nuestros contenidos no son de tu agrado o no tienes la mayoria de edad debes salir de esta web. SALIR.