| <<- Indice relatos | Mis vecinitas Marisa y Rocio | |
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Era yo un joven cuando nos cambiamos al edificio donde me sucedieron las siguientes aventuras que voy a relatar, desde los primeros días me di cuenta de que algunas de las vecinas que vivían en el edificio estaban muy buenas, entre ellas una señora que se llamaba Gloria, era bajita y gordita, pero tenía unas nalgas que casi hacían reventar los vestidos que se ponía, cuando menos medían 1.20 o 1.30, tal vez su estatura le hacía que se viera exagerada, sus tetas también se le veían bastante grandes, los vestidos que se ponía eran muy entallados y cortos, tal vez porque la señora no tenía recursos para comprar más vestidos, pero yo me acuerdo que únicamente tenía dos. Vivíamos en la planta baja y justo en una de las ventanas estaba la escalera para subir a los demás pisos, o sea que la vista era de lo mejor porque era una escalera de fierro y desde cualquier lado que se observara le podía ver a las mujeres los calzones, además de esto una de las ventanas de la recámara donde vivía daba a la ventana del baño de esta vecina, ella se bañaba todos los días como a las 6.00 o 7.00 de la tarde, yo siempre estaba atento a ver que sucedía, como las ventanas eran altas pues nadie se imaginaba lo que yo me ponía a ver, aunque creo que ella si se daba cuenta porque de reojo volteaba a ver hacia mi ventana, en ocasiones como había un patio muy grande ella salía a lavarlo y pues cuando se agachaba a recoger las cubetas se le veían sus pantaletas, y otras no se le veía nada, no se si no traía o como estaba gordita, sus piernas le tapaban su ropa interior, esto me ponía muy caliente que no tenía más remedio que masturbarme, mientras yo asomado por la ventana veía el espectáculo que me ofrecía, ella se cambió y no volví a saber más de ella. Cuando Gloria se cambió, llegó otra señora que vivía sola, algunas veces llegaba un hombre que según era su marido, pero seguramente era su amante, esta señora pasaba poco tiempo en el edificio pues trabajaba de enfermera, al parecer por su trabajo siempre se dormía muy noche, una de sus ventanas, la de la cocina daba al patio y me gustaba pasar muy seguido por ahí, y esto era debido a que siempre traía puesta una bata o camisón cortito y algo transparente, ella se daba cuenta de que yo pasaba seguido, pero esto como que no le importaba pues no cerraba las cortinas, como se cambió al mismo departamento de Gloria, la ventanita me seguía sirviendo para ver cuando ahora ella se metía a bañar. Esta vecina también se cambió y no supe más de ella. Otra de mis vecinas se llamaba, Blanca, cuando llegamos a vivir ahí ella acababa de tener un bebé el cual alimentaba dándole el pecho, esto lo aprovechaba para poder verle las tetas, y cuando pasaba por las escaleras las piernas y si se podía algo más, también los calzones. La siguiente vecina se llamaba Margarita, era una señora bajita casi chaparrita que no tenía nada que enseñar, pero en una ocasión que estaba en mi casa porque había ido a hablar por teléfono, encontró una revista de chicas desnudas que yo tenía escondida debajo de unos periódicos mientras ella seguía hablando la hojeaba y después cuando terminó de hablar siguió platicando conmigo y siguió viendo la revista como si no le importara que yo estuviera ahí, lo tomó con mucha naturalidad, yo no dije nada, pero se me fue parando la verga al ver como la veía y platicaba conmigo, después de que ella se fue me tuve que hacer una puñeta pues me quedé muy caliente, ella vivía en el primer piso con su esposo y sus hijos. En una ocasión bajaba yo del último piso y al ir caminando por el pasillo oí que me hablaba desde su baño que daba a ese pasillo, voltee y alcancé a ver que estaba desnuda pues se estaba bañando, me pidió que le llevara una toalla porque se le había olvidado, entré a su casa, estaban sus hijos y les dije que me dieran una toalla para su mamá porque me la había pedido, me la dieron y fui a tocar la puerta. Ella me abrió y nuevamente pude ver su cuerpo, era delgado y casi sin tetas, pues como dije no tenía nada que enseñar, se la entregué y me dio las gracias, cerró la puerta y no pasó nada, pienso que con enseñarme su cuerpo se excitó y se debió de haber masturbado, yo por mi parte así lo hice en cuanto llegué a mi casa, me metí al baño a satisfacerme pensando como la había visto, hasta que me vine en un orgasmo increíble, posteriormente un día que había una fiesta en su casa se bajó a dormir un rato a mi casa como había más gente y las camas estaban llenas se fue a acostar donde estaba yo pues nada más había un niño pequeño acostado conmigo, poco a poco me le fui acercando y después cuando pensé que ya estaba dormida le empecé a tocar su vagina sobre su vestido. Después le toqué sus tetitas, y cuando después de un rato de estar acariciándola y que me había dado cuenta que estaba despierta, le traté de meter la mano debajo de la falda, pero ella se volteó y me dijo que eso no estaba bien entonces se paró y se fue, yo creo que no se le hacía correcto porque para ese entonces la Margarita ya era comadre de mis papás. Poco tiempo después llegó otra familia al edificio y la señora también se llamaba Margarita, esta señora también llegó a ser comadre de mis papás, cuando llegó no le tomé mucha importancia porque no se veía muy bien, estaba un poco gordita, y no se vestía bien cuando menos sexy para que se me antojara. Un día que llegué tarde me di cuenta que se había asomado yo me metí a mi casa y me fui a dormir, pero como no podía hacerlo decidí leer una revista xxx y masturbarme para dormir más a gusto, en eso me acordé de la comadre y decidí ver que pasaba, ya que estaba yo muy caliente. Me acerqué a su puerta y toqué ella salió y le pregunté que si no sabía a que hora habían salido mis papás, me dijo que no se había dado cuenta, después le empecé a hacer la platica no sabía que decirle, le pregunté que si ya estaba dormida, que si la había despertado, que estaba haciendo y que me decido y le digo que si no quería ir a acostarse a mi casa que como no había nadie podíamos hacer el amor, ella me dijo no, que no le propusiera esas cosas y que era mejor que me fuera a dormir pues podían despertar sus hijos, su esposo no vivía con ella. No tuve más remedio que regresar a mi casa y tratar de dormir, pero me quedé pensando que tal vez me acusaría con mis papás y decidí regresar para pedirle que no lo fuera a hacer, la luz estaba prendida y como había unas cortinas transparentes alcancé a ver que estaba sentada en un sillón, toqué la puerta y cuando salió y le iba a pedir que no me acusara, ella me dijo que gracias a mí no podía dormir que se le había espantado el sueño, entonces viendo que no estaba molesta le volví a proponer que si no tenía sueño, que la invitaba a mi casa para que platicáramos un rato, ella dijo que si, que me adelantara y que ella me seguiría. Me fui a mi casa y detrás de mi llegó ella, nos fuimos directo a mi recámara y le pregunté si quería leer las revistas que estaba yo leyendo, le comenté que estaban muy buenas, me dijo que no que mejor fuéramos al grano. Me imagino que se puso caliente cuando le propuse que se acostara conmigo y cuando regresé que la encontré sentada se estaba masturbando. De inmediato se quitó la ropa que traía se acostó y me pidió que se la metiera lo hicimos aproximadamente 20 minutos, me dio de sus chichis, se las estuve mamando un buen rato, se la metí de frente y luego la voltee para penetrarla desde atrás, ella llegó al orgasmo casi de inmediato y yo todavía estuve dentro de ella un largo rato hasta que me vine dentro de su papaya, después en algunas ocasiones que la veía a solas le preguntaba que si le había gustado me decía que si que lo quería volver a hacer conmigo, que le había gustado mucho mi verga y que no la olvidaba, desafortunadamente ya no lo pudimos hacerlo nuevamente porque su esposo estaba más tiempo en su casa, en una ocasión que hubo una fiesta en mi casa ella tomó de más y me pidió que bailáramos, cuando nos pusimos a bailar me la pegaba para que ella sintiera mi pene como lo tenía parado, y entre vuelta y vuelta le acariciaba sus tetas. En ese edificio conocí a la que me enseñaría como coger, se llamaba Rocio, era una señora joven, con un hijo y que vivía en el departamento frente al de Margarita con su hermano y su cuñada, ella era más grande que yo y una noche que mis papás y sus familiares nos dejaron con sus sobrinos y mis hermanos fue como empezaron las clases de sexo. Todos se habían dormido nada más quedábamos ella y yo y estábamos viendo la televisión en un sillón tapados con una cobija pues hacía frío, tomé la iniciativa y le toqué las piernas, le dije que si podía hacerlo y ella me dijo que si después fui subiendo la mano hasta llegar a su panochita, le acaricié sobre sus calzones, me dijo que le tocara sus chichis. Después de una buena masajeada me pidió que se las chupara, y comencé a mamar, luego me dijo que le mordiera sus pezones para que me comiera su leche, lo hice y salió un líquido blanco muy rico, entre más se las mamaba me pedía que se las mordiera fuerte que no importaba que entre más fuerte se las mordiera mejor, así estuve un buen rato y después de haber sido alimentado le dije que quería meterle mi verga que se acostara para poder cogérmela, me dijo que no podíamos que mejor al día siguiente lo haríamos que me consiguiera un condón y subiera a su casa a la mañana siguiente, aprovechando que en algunas ocasiones nos subíamos a bañar a su casa porque casi siempre le sobraba agua caliente. Al día siguiente bajó a mi casa y nos avisó que le había sobrado agua que si alguien de nosotros nos queríamos bañar, yo le dije a mi mamá que yo me subiría a bañar, y así lo hice cuando me estaba desvistiendo ella se asomó por una rendija que había en la puerta pues la había dejado sin el pasador, me quería ver desnudo seguramente. Después tocó la puerta y me dijo que si la dejaba meterse a bañar, yo le dije que si aunque pensé que no se iba a meter ya que sus sobrinos y su hijo estaban en uno de los cuartos jugando y haciendo la tarea, pero en el momento que habría la llave del agua ella entró desnuda y empezamos a bañarnos. Le pregunté por sus sobrinos y me dijo que no se imaginaban que estaba adentro conmigo que pensarían que había salido a la tienda, después de que me bañó y me secó, me pidió que me sentara en la taza del baño me puse el condón que llevaba preparado por si pasaba algo y se sentó entre mis piernas metiéndose hasta dentro mi verga, moviendo sus caderas al ritmo de una música que se escuchaba afuera en otro departamento. Esta era la primera vez que penetraba mi verga dentro de una vagina y fue algo increíble después de un buen rato de estar limando ella se vino y yo vacié toda mi carga de leche, que quedó dentro del condón me lo quitó y me preguntó que si me había gustado yo le respondí que si que no olvidaría ese día, me dijo que ese era el principio, así fue que casi dos o tres veces por semana yo subía o ella bajaba, había veces en que bajaba a hablar por teléfono, según ella, esperando que yo estuviera solo, yo me metía a la recámara y después que terminaba de hablar, me buscaba en mi cuarto, me acostaba como si estuviera dormido y ella se acercaba y empezaba a hablarme. Según yo me despertaba y empezábamos a platicar, después de un buen rato le decía que lo hiciéramos y ella decía que si que ya venía preparada, siempre traía un vestido azul agua que tenía botones al frente lo único que tenía que hacer era desabotonar el vestido y listo porque como sabía que bajaría a coger se quitaba el brassier y los calzones desde su casa, esto lo tenía muy planeado en caso que alguien llegara no tenía que recoger su ropa, nada más nos parábamos y se abrochaba los botones que eran 4 ó 5 y yo me subía los pantalones y me los abrochaba. Creo que nunca la vi con otro vestido más que ese azul, eso quiere decir que siempre estaba lista para una buena cogida. En una ocasión, después que ella se cambió su cuñada invitó a mi familia a su casa, asistimos en compañía de otros familiares, entre ellos mi prima Marisa, la cual me estaba yo cogiendo por fuera de la vagina desde mucho tiempo antes, Rocio ya lo sabía porque se lo había platicado, en la noche me tocó quedarme en uno de los sillones y Rocio y Marisa les tocó quedarse en unos cojines en el piso cerca de las escaleras, yo no podía dormir pues me imaginaba que estaban las dos personas que me estaba yo parchando, y que podía yo decirles que lo hiciéramos los tres juntos, no me animé, pero después de un rato Marisa me llamó diciéndome que me fuera a acostar junto a ellas, de inmediato me acomodé entre ellas y les toqué sus panochitas, una en cada mano. Después les fui metiendo los dedos a Marisa no hasta adentro porque ella todavía era virgen, pero le di una buena restregada con mis dedos, después le di a Rocio una buena mamada de chichis mientras que Marisa se masturbaba, Rocio me pidió que se lo hiciera a Marisa y sin más ni mas me subí encima de ella y puse mi verga entre sus piernas y me empecé a mover mientras que con una mano le tocaba a Rocio sus tetas y con la otra le ponía a Marisa su mano en el bizcocho de Rocio y le acariciábamos entre los dos. Luego de que Marisa se vino, únicamente con el roce de mi verga en su clítoris, me bajé de ella y se lo metí a Rocio, Marisa nunca había visto una verga dentro de una vagina y le acerqué la mano para que tocara como se metía y salía de la vagina de Rocio, así continué cogiendo con Rocio durante mucho tiempo más. Un día conocí a Lidia una vecina que era la más joven de todas o más bien la más apropiada a mi edad, era delgadita y de buenas piernas, no estaba fea, más bien era bonita, muy pocas veces tuvimos la oportunidad de platicar. Cuando fueron los 15 años de mi hermana ella fue a la fiesta, yo no pude atenderla porque iba yo acompañado de una amiga, Lidia se puso a bailar con uno de los invitados y la esposa se dio cuenta de que el marido estaba cachondeando con ella, yo fui a dejar a mi amiga y de regreso me platicó mi papá lo que había pasado, y me pidió que la alejara un poco de la mesa donde estaba ese matrimonio, no me quedó más remedio que salirme con ella al coche y estuvimos cachondeando hasta que alguien llegó por nosotros, la fiesta ya se había acabado. Nos vimos nuevamente en el edificio y la invité a una fiesta que había en casa de un amigo, aceptó y estuvimos tomando unas copas y bailando, hasta que ella me pidió que saliéramos a tomar un poco de aire porque ya se sentía mareada, salimos y nos metimos al coche y ya dentro de él nos empezamos a besar, le puse una mano en su senos y reaccionó quitándome la mano y preguntándome que me proponía que hasta donde quería llegar, yo le dije que lo único que quería era tocarle sus tetas, me dijo que no y me dio un beso, seguimos en el cachondeo del mete y saca de la lengua. Como ya estaba yo bien caliente le volví a tocas sus tetas, ahora ella no dijo nada, yo seguí sobando y poco a poco fui metiéndole una mano por debajo del vestido en cuanto toqué su peluda ella se volteó a verme y me pidió que se la metiera a mismo tiempo que se subía encima de mí, abría sus piernas y me pedía que la cogiera, esto me desconcertó por lo que me dijo inicialmente y porque a unos cuantos pasos estaban algunas señoras que platicaban fuera de su casa, pero no me importó y se lo metí mientras ella cabalgaba con mi verga, metida hasta lo más profundo de su vagina, no tardó mucho en venirse, pero no se detuvo hasta que logró terminar otras dos veces. Cuando estuve a punto de venirme ella se salió y tomó mi verga con la mano y empezó a masturbarme me comentó que no se cuidaba y que no quería salir embarazada por eso lo sacó y me lo masturbó mientras que yo le tocaba las tetas y su panocha hasta que me vine. La siguiente se llama Verónica y es hermana de Lidia, pero grandota piernuda y chichona nada más que tenía 10 años menos que Lidia, cuando me cogí a Lidia, Verónica tendría 10 años, pero creció y una ocasión que estaba en la azotea me di cuenta de que también ella estaba por ahí asomándose a la calle, lo mismo que yo hacía, me quedé más tiempo y cuando volteó a verme le dije que me gustaba, no me oyó bien pues estábamos a unos 5 metros y no podía gritarle y que todo mundo se enterara, ella se acercó más, nos dividía una bardita de la casa donde yo vivía para ese entonces, le repetí lo que le había dicho, ella se rió y me dijo que yo también le gustaba. Le aventé un beso y quedamos de vernos al día siguiente, al otro día mientras no había nadie en mi casa y en la de ella también, me asomé a ver si la veía en el patio, en eso salió y le invité a subir, ella subió de inmediato y la pasé a la casa, nos fuimos directo a la recámara, nos sentamos en la cama y nos besamos, la hice que se recostara y la comencé a tocar, de eso no pasó, únicamente fue un cachondeo, nos despedimos porque tenía miedo de que alguien llegara, pero quedamos de vernos esa misma tarde en una calle cercana. Salí de trabajar y fui a encontrarla cerca de la casa, nos fuimos a un lugar un poco obscuro, nos besamos, y ella me tocó la verga sobre el pantalón, yo me la saqué, y se lanzó sobre de ella para chuparla, fue lo más rico que había sentido, el tener una niña de 18 años, pero con cuerpo de 28 me puso bien caliente, yo le quise tocar su vagina, pero no me dejó en cambio me dejó tocarle sus tetas que las tenía enorme, con sus pezones negros, y sus aureolas café también grandes, después de un rato de estarme mamando, comenzó a masturbarme con su mano hasta que brotó la leche como cuando sale la sidra de la botella, fue muy rico. Para la siguiente ocasión decidimos ir al cine, en cuanto se apagó la luz ella volteó a verme y me puso una cachondeada que me puso tan caliente que le propuse que nos saliéramos del cine y nos fuéramos a otro lado, dijo que si y nos fuimos a un hotel, estábamos tan calientes que en cuanto cerramos la puerta del cuarto nos abrazamos, besamos y toqueteamos, la desvestí, me desvestí, y me chupo la verga, yo le chupé su vagina, las tetas y ya cuando pensé que tenía la vagina a punto de chorrearse me subí encima de ella y le puse la verga en su crica, y o sorpresa era quinto, no lo podía creer esas cachondeadas, chupadas de verga y demás no podían ser de una virgen. Me sentí feliz de tener una quinto a punto de desflorarla, lo intenté durante más de media hora, pero fue muy grande su dolor que no pude penetrarla, ella me pidió que no lo hiciera que le dolía mucho, que en otra ocasión lo intentaríamos, pues en ese momento ya no podía más, sin embargo subí hasta su boca y comencé a bombear en ella. Como pudo habló y me pidió que se la pusiera entre las tetas, ella cerró sus chichotas entre mi verga y después de unas cuantas bombeadas me vine y la leche saltó hasta su cara y algo de ella en su boca, los siguientes días no pude verla y después ella se escondió, hasta que en una ocasión que la vi pasar me di cuenta que estaba embarazada, alguien me ganó el estreno y aparte de todo la dejó panzona, no tuve más remedio que solo recordar lo rica que se veía desnuda y las buenas mamadas que me dio. Al paso del tiempo y después de salir de su cuidado, pude volver a encontrármela en la azotea mientras tendía una ropa, le pregunté que si no continuaríamos con lo que habíamos empezado y me contestó que era lo que más anhelaba, a los pocos días nos fuimos a un hotel y cuando se desvistió me pude dar cuenta que su cuerpo se había puesto más firme, que sus formas se le habían acentuado y que sus tetas habían crecido aún más. En pocas palabras se puso mucho más rica, aparte de todo eso y como tenía poco tiempo de que había dado a luz sus tetas eran un par de botes lechero, y sin más me puse a mamar como si fuera yo su hijo, el tiempo pasó y salíamos una vez cada quince días, pero al único lugar donde íbamos era al hotel no había tiempo que perder en cines, bares, comidas u otra tontería, lo importante era coger, la puse de todas formas y posiciones, grabábamos lo que hacíamos cuando parchábamos, a ella le encantaba que le hablara cosas cachondas mientras cogíamos por ejemplo: Ella: papito que me estás metiendoYo: el pene Ella: el que Yo: la vergaElla: en donde me estás metiendo la vergaYo: en tu vagina Ella: que másYo: en tu bizcochoElla: que más Yo: en tu pepa, en tu panocha, en tu gallinitaElla: dime másYo: te gusta que te cojaElla: siYo: dímeloElla: cógeme, párchame, dame tu leche, vente, quiero sentirlos calientitos. Yo: toma exprímeme toda la leche me vengo. Ella: yo también me estoy viniendo siénteme que rico. Y así lo hicimos por largos años, se me olvidaba platicarles que cuando no nos podíamos ver la forma en la que me desahogaba era que ella subía a lavar o tender ropa y yo me asomaba por la ventana del baño, le hacía señas y le enseñaba como me masturbaba, ella me enseñaba sus tetas y se las acariciaba, y después le pedía que me mostrara su papaya y que se metiera un dedo y mientras ella se tocaba y me enseñaba sus partes, yo me masturbaba hasta venirme con largos chorros de leche hirviendo. Ahora la casa donde vivo en Acapulco tiene alberca y las vecinas bajan a nadar los fines de semana esto lo aprovecho para poder recrearme pues desde mi recámara se puede apreciar todos los movimientos que hacen, desde nadar hasta asolearse en bikini, mientras yo aprovecho para darme una buena pajueleada. |
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