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La oscuridad de la noche lo envolvía todo, observaba a través del cristal dicho espectáculo con una serenidad que me gustaba sentir siempre antes que empezaba una sesión, a mí me agrada dirigirlas, pero no soy un sádico, lo que en realidad me envicia es el fetichismo que siento por el látex, lo más problable es que si me viera en un espejo como estoy vestido actualmente, me correría.
Mi indumentaria consiste en un traje de una pieza de látex negro que cubre todo mi cuerpo de 0.6mm, en mis pies botas que me llegan hasta las rodillas, con puntas de duro metal redondo en su base para provocar dolor en las sesiones de humillación, en mi manos uso dos gruesos guantes que me llegan hasta mis hombros, y para finalizar remato con un máscara, que solo deja traslucir los ojos, timidamente los dos orificios nasales y mi boca.
Afuera de la parcela donde me encuentro ubicado, que está bastante lejos de la civilización, veo llegar los dos camiones que vienen con el ganado, como llamamos a los que pagan por ser menos que esclavos, observo los vehículos y termino con un líquido especial de sacar brillo a toda mi indumentaria.
Al rato me llaman, me indican que todo está listo y que tengo una sorpresa, intrigado me dirijo al subterráneo de la parcela, donde se encuentran las mazmorras que corresponden a cada uno de nosotros los amos, en esta oportunidad habíamos dos mistress y un master, dispuestos a realizar las perversiones de nuestros clientes, claro por un buen precio, llego a mi mazmorra designada, que consistía en una gran sala pintada de un color negro con varios aros para cadenas adosados en las orillas, en cada mazmorra hay un aposento personal, para realizar sesiones individuales con esclavos, era la única sala con un baño.
Dichos aposentos contaban con todas las herramientas necesarias para realizar una gran sesión, al entrar a ella me encuentro con un grupo de tres esclavos y dos sumisas, desnudos, solo usaban cadenas de perros en su cuello, pensé era una equivocación, ya que no doy servicio a grupos mixtos y menos tantos en una sola sesión, pero al leer su carta de fantasías entiendo (lo escriben al momento de contratar los servicios, y si se puede hacer lo realizamos), todos ellos tienen fantasías de flagelación y humillación.
Los esclavos los acarreaba encadenados mistress Ana, que oficiaba de presentadora, y les dijo - escuchen basura, han llegado al lugar donde sus pesadillas se harán realidad, al salir de aquí no creerán por lo que han pasado, bestias inmundas- a continuación con su fusta golpeó las nalgas de un esclavo, quien con la sorpresa gritó de dolor, en cuanto se quejó lo amordasé con una bola de goma, y lo encadené a la pared, me miró Ana, y dijo,- observen mierdas, él será quien los hará padecer estos siguientes días.
Mistress estaba vestida con un corset de cuero negro que amoldaba su cuerpo, usaba dos botas que le llegaban hasta la entrepierna, en sus manos usaba dos gruesos guantes de pvc, en su cintura usaba un cinturón en que iban adosados varios tipos de látigos y de herramientas de placer-doloroso, su cara iba cubierta de un antifaz negro, pero que sólo le cubría la cara dejando suelta su abundante cabellera negra, como soy fetichista me agradaba mucho la visión, pero solo desde el punto de vista fetichista, ella en realidad es una de mis mejores amigas, y lo más importante nos conocemos nuestras identidades en el mundo vainilla, y siempre entre nosotros hay un trato cortes.
Pero ahora estábamos en el mundo BDSM así que agregué a lo comentarios de ella - escucharon basuras, porténse bien, o si no su castigo será muy cruento, o peor sólo los encadenaré y no los dejaré participar de los juegos que tengo pensado para ustedes.
Dicho esto se fue mistress, y empecé mi trabajo, lo primero que hice fue atar con cadenas a los esclavos designados, y procedí a elegir a una de las sumisas ordenándole me siguiera en cuatro patas en mi aposento de tortura personal, a los esclavos los dejé en posiciones incómodas para que recordaran no eran más que basura sujetos a mi capricho, al llorón que primero até a la pared le coloqué unas pesas colgando de sus testículos y unas pinzas en sus pezones, le veía su cara mezcla de placer con dolor, le di una palmada y le dije, te aguantas.
1era Esclava
Al entrar en mi aposento con la esclava, releo bien su carta de fantasías (los identificaba por el color de su collar de perro), me encontraba frente a alguien con fantasías escatológicas, observé a la mujer, era bonita, contextura normal, bellos ojos verdes, se notaba, tenía una vida acomodada, por lo cuidado de su cuerpo, en primer lugar le ordené se pusiera un traje de plástico especial que tenía dispuesto para estas ocasiones, se lo colocó fácilmente, era un traje de plástico semitransparente azul,que cubría todo su cuerpo, rematando con botas y guantes del mismo material, la característica especial de ese traje era que de sus partes íntimas salían ranuras usabas para colocar mangueras y también había una llegada de manguera en su boca.
En primer lugar tomé una manguera transparente, y saqué de mi traje mi pene, el cual coloqué en la abertura de dicha manguera, le dije a la esclava, ya sabes lo que debes hacer, y ella colocó el otro extremo en su ranura de la boca, al hacer esto le ordené se agachara de rodillas, yo permanecí de pie, y le di una gran meada, una meada lenta y abundante, mientras hacía ello, mi esclava se tragaba todo el material gustosamente, depués que terminé, me saqué la manguera, le ordené colocar la manguera en sus propias partes íntimas, y le ordené se orinara, como le costó tragar su propia orina le ayudé en esa tarea, después la puse de cuclillas, y en el orificio situado frente a su ano le coloqué una bolsa de un plástico duro,y le ordené que defecara de cuclillas frente a mí.
Al principio se negó la esclava, pero cuando hice ademán de ir a buscar un elemento de tortura, ella cumplió con mi orden, sacando varios escrementos de un color café de su ano, yo observaba atentamente, la esclava sentía, se notaba por su lenguaje corporal, una sensación entre profunda verguenza y excitación, una vez terminada su labor, le ordené que se levantara, y se quedara de pie, sin dar más explicaciones me retiré de la sala, dejándole de pie, con la bolsa colgando de su ano con su caca.
Esclavos 2, 3 y 4
Salí de mi dependencia privada y me dirigí a los dos esclavos que hasta el momento no habían sufrido mucho, estaban sin más que hacer que mirando hacia abajo, atados de la pared, tomé una cadena, los cogí y les obligué caminar hasta llegar a una esquina del habitáculo común, y los amarré uno al frente del otro de pie, amarrándoles pies y muñecas los dejé un rato en esa posición ambos enfrentados, la esclava que quedaba la puse de pie y la amarré a una argolla que había en la pared ordenándole mirara todo, le amarré las manos a la espalda, por si se le ocurría masturbarse, después me dirigí donde el esclavo que estaba en la pared, le quité el peso que tenían sus testículos, se notó eso lo alivió por un suspiro que soltó, le abofetee al instante y le dije,- así que no te gustó el trato dado por tu amo…
Lo puse de pie vuelto a la pared y procedí con un látigo a castigar su espalda hasta que le salieron unas gotas de sangre, con su espalda inicié un método de tortura de mi invención, consistente en echarle limón con sal en ese estado con una esponja, se notaba le dolía y mucho, porque todo su cuerpo se estremecía del dolor que sentía, realicé eso por un buen rato, cuando observé no aguantaba más el esclavo, le solté su mano, ordenándole se masturbara, porque a esa altura su pene, estaba en el máximo de erección que su cuerpo permitía.
Lo vi masturbarse con una mano, entonces le abrí un condón le coloqué la punta en su pene, y él con su mano se lo enfundó, en ese momento, empecé de nuevo a golpearle la espalda, entonces el esclavo no aguantó más y se corrió, brotando abundante semen, al parecer había tenido un gran orgasmo, se atrevió a hablarme y me dijo - Gracias- después lo solté, tirándose al piso desnudo, extenuado, lo dejé allí, porque sabía no molestaría por un buen rato.
Esto lo hice a vista de todos los demás esclavos, a los que amarré uno al frente del otro, se notaba que la visión de lo que hice le agradaba, porque ambos estaban con sus penes erectos, al dirigirme a ellos, los desaté, y les dije,- vamos a realizar un juego, perros,- después saqué una máquina especial que tenía en la sala, coloqué unas cadenas especiales que se trenzaban en cada uno de sus penes, que partían hacia la máquina, de la misma salían cadenas que terminaban en tenazas que coloqué también en sus penes,y otras en sus pezones, otras en las puntas de los dedos, a uno le coloqué un dildo en su ano, a continuación, activé al máquina, y a ambos les llegó una fuerte descarga eléctrica, por todas las cadenas.
El golpe los hizo gritar, al verlos gritando, procedí a corregirlos con una fusta para que se callaran y paré la máquina, al momento repetí la sesión de corriente, a lo que seguían gritando, por lo que procedí a castigarlos nuevamente, después procedí a colocar la electricidad en un modo contínuo, que sin ser dañina, les era muy molesta, sin aviso les tapé la vista con una venda, hecho esto agarré con unas tenazas una esponja mojada, con agua en esta ocasión y se las iba pasando, electrificándose las partes de su cuerpo, a la vez yo tomaba agua para no deshidratarme y a veces les escupía causándoles un choque eléctrico.
Los gritos no se hicieron esperar, así estuve un rato entre la esponja mojada y los fustazos, subía, bajaba y paraba la intensidad de la corriente, al rato vi que también tenían fuertes erecciones, y como en el caso anterior, al cabo de un rato les permití después de muchas súplicas que se masturbaran, lo que estoy seguro, les dio mucho placer. Al rato los dos esclavos estaban exhaustos por tanto castigo recibido, por lo que los tomé y luego de patearlos con mis botas, los amarre a la pared, separándoles brazos y piernas.
Esclava 5
Así estaba libre para ir con la esclava 5, que era la sorpresa que me habían dado, ya que la fantasía de ella, era observar como trabajaba un amo torturando hombres, y justo se le había cumplido su deseo, era una mujer con su propia belleza, era morena, pelo largo, facciones europeas, ojos claros, de un cuerpo mediano, llegaba a ser gordita, pero agradable, le agarré el pelo, y le dije, ¿te agradó lo que viste? A lo que ella dijo- si mucho- Se notaba tenía sus partes íntimas húmedas y si no fuera porque también le amarré sus manos, seguro se hubiera masturbado como condenada, a lo que ella agregó, - quisiera ser tu aprendiz, amo, en tu arte-
Dicha propuesta me sorpendió y no lo negaré me excitó un poco, nunca antes había contado con una aprendiz, le dije - lo pensaré perra, pero ya que has gozado quiero ahora hagas gozar a tu amo,- a lo que ella asintió. Como a veces hago con los esclavos, le ordené me hiciera sexo oral, una vez saqué el pene de mi traje no costó mucho para que estuviera erecto, antonces me senté en una banca, abrí mis piernas y ella se acercó a mi pene, y lo empezó a chupar, lo hacía bien la perrita esa, aunque estuviera con la mano amarrada, procedí con una vara mientras me chupaba el mienbro, a darles unos golpecitos en sus muslos, así nos entretuvimos un rato, hasta que ella se tragó todo mi semen.
Después la levanté, le solté las manos y le ordené se masturbara, lo que ella hizo solícitamente, no sabía que más hacer con esta esclava, porque su hoja no daba más explicaciones de fantasías, bueno solo una nota, donde decía deseo ser humillada en forma total y follada por un master, a lo que no podía acceder fácilmente, ya que soy un Master no un condenado puto, entonces se me ocurrió humillarla con la come cacas, nos encaminamos a la sala privada, y al abrir, vi la come caca se encontraba en el suelo con la bolsa de caca aún colgando de su ano, entonces me vio y se puso de pie denotando miedo y porqué no decirlo una pizca de excitación en sus ojos.
Yo gozaba en mi interior, ella seguramente sintió los gritos de los otros y pensó le daría un castigo por no permanecer de pie. Le dije - has sido maldadosa perra, mereces un castigo. Tú le dije a la n° 5, sácale la bolsa de su ano, lo hizo, pero al sentir el olor de la caca acumulada le dieron varias arcadas, y le dije, te molesta el olor, perra, por ello te ordeno le limpies el ano a esta esclava, la come caca estaba en silencio- después de deshacerse de la bolsa con caca, la nº 5 se acercó con una toalla higiénica a limpiarle el ano a la nº 1, la paré y le dije, no le limpies con eso, para eso tienes lengua, la cara de asco no se demoró en aparecer, lo que me causó un poco de gracia.
Pensé la 5 tendría ese tipo de fantasías, pero igual decidí hacerla sufrir un poco, con la correa la acerqué a la 1, se opuso al principio, pero cuando vio que hice ademán de acercarme a un látigo con cinco puntas metálicas que tenía colgando en la pared, me hizo caso, y se acercó llena de asco dispuesta a lamerle el culo a la 1, cuando estaba a punto de hacerlo, le di un tirón con la cadena que colgaba de su collar, le dije- perra como no disfrutas lo que te ordena tu amo sufrirás las consecuencias- y con fuerza la llevé a una pared del aposento personal desde donde la encadené, a lo que la esclava se puso a llorar.
La dejé un rato llorando, parece eso fue mucho para ella, lo más gracioso pensaba, es que nunca mi intención fue que sirviera de letrina, por dos razones, ello no estaba en las cartas de fantasías y porque ella no estaba vacunada contra la hepatitis, requisitos que exigimos para juegos más diríamos de comida de caviar…
Bueno procedí después como castigo con la número uno a agarrar una manguera y con la fuerza del agua limpié el ano y el cuerpo de la 1, limpié hasta el fondo las cavidades, ella se molestó un poco, cuando presentía se iba a empezar a quejar, paré el agua y procedí a masturbarla un poco con mi dedo enguantado, después de calmarla, oriné en una cubeta a la que introduje una esponja y se la di a la esclava N° 1, para que la chupara, ella empezó a beber, yo la observé mientras hacía ello, al rato le di de tomar un laxante, y me senté en una silla plegable y puse a la 1 boca abajo con su estómago sobre mis piernas y procedí a darle unas nalgadas como se les hacía a los críos antes, le decía has sido una mala niña, y le nalguee, hasta que noté a través del plástico que cubría su cuerpo que estaban rojas sus nalgas.
Después de eso le dije - a la esquina y te aguantas las ganas de cagar- a lo que fue solícitamente, y se sentó en una banca como un niño castigado de escuela victoriana. Para mí en lo personal había sido una noche agitada, estaba empapado de sudor, lo que se incrementaba con el traje de látex que usaba, que elevaba la temperatura de mi cuerpo, al acordarme como estaba vestido tuve súbitamente una erección, mi pene deseaba salir de mi traje otra vez, con el fin de incrementar mi placer me miré en un espejo, no era más que una masa cubierta de látex negro, dejé salir mi pene estaba al máximo de erección, y le coloqué un condoón de… látex.
Que bendito placer, como la 5 deseaba ser follada por un amo, me acerqué a ella y le dije deseo servirme de tu cuerpo, a lo que ella mientras se secaba las lágrimas de sus ojos accedió, procedí a agarrarla de sus caderas, y a ubicar su vagina, procediendo a penetrarla primero lentamente luego con fuerza, procedí a follarla como yo deseaba, estuvimos una rato así de pie follando hasta que me corrí, le dije me sacara el condón usado y que le permitía recostarse, lo que obedeció diligentemente…
Después de terminado el acto sexual, fui donde la 1 y le permití ir al baño quien ahora dio una cagada monumental. Estaba exhausto, vi la hora y noté que ya casi amanecía por lo que terminaría la sesión, entonces liberé de sus ataduras a todos los esclavos y les dije se quedaran de pie, desnudos y con la vista gacha.
Después toqué una campana, dije - inmundas bestias espero les haya agradado la atención dada por su amo, espero recuerden lo padecido esta noche- luego procedí a dar un nalgazo con una vara al esclavo que primero se quejó, le liberé de la bola de goma de la boca, y les pregunté a todos, ¿les gustó estar con su amo?, todos dijeron- si mi amo- lo decían convencidos y eso me agradó, estaba pensando en eso y llegó Mistres Ana, quien después de amarrar a los esclavos a una cadena que unía todos sus collares de perros, solo dijo - síganme basura, de vuelta a su patética realidad- y los retiró del aposento, después que cerró la puerta, me senté exhausto y pensaba que interesantes noches, quizás me depararían los próximos días…
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