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El siguiente relato que os voy a contar me sucedió cuando estudiaba COU, en plena adolescencia, en ese curso mis padres me pusieron en clases particulares para dos asignaturas, química e inglés, pues ellos decían que sería mejor para reforzar esas asignaturas puesto que no se me daban bien, yo al principio era muy reacio pero al final me dejé convencer.

Así que ellos se pusieron a buscar a un profesor, hasta que un día llegó y me dio la dirección a la que tenía que ir, había encontrado a una profesora. Las clases eran por la tarde, a las siete, así que el primer día fui hacia el lugar, llegué puntual, una vez en la casa me abrió la profesora, tenía cuarenta y dos años, me dijo que se llamaba Lola, me quedé entusiasmado por su belleza y por su cuerpo, estaba fuerte, debía de hacer bastante ejercicio, era morena, estatura media, aunque madura aun era guapa, con poco pecho y un culito muy durito y respingón.

El tiempo fue transcurriendo, ella me daba clases de las dos asignatura, se llevaba toda la tarde dándole a alumnos, empezaba a las cuatro y terminaba conmigo, en cada hora tenía a un escolar. Yo estaba enamorada de ella, muchas veces cuando llegaba a mi casa me masturbaba pensando en ella, me daba igual que tuviera novia o no, frecuentemente me autosatisfacía pensando en Lola, incluso varios días me masturbé en su aseo. Lola estaba casada, tenía un hijo de quince años y otro de catorce, los cuales se quedaban por las tardes con la abuela hasta que el padre que salía a las nueve los recogía. Con el dinero del marido y lo que ella sacaba con las clases, pasaban los meses con apuros.

Pasado el segundo trimestre, llegó el final de un mes, tenía que pagarle, ese día llegué a la hora de siempre, ella estaba terminando con el alumno de antes, tenía unos vaqueros azules ajustados, y un top blanco de tirantas arriba. Una vez que finalizó, le dije que le iba a pagar las clases de ese mes, entonces le di el dinero, ella lo contó y me dijo que había mucho más de lo que era, le respondí que sí, Lola me preguntó que por qué me daba eso, que me estaba equivocando, yo le contesté que era el triple de lo que debía, lo cual era una exageración, Lola me dijo que ella solo quería lo del mes, yo le respondí que había mantenido relaciones sexuales con varias mujeres, entonces ella me interrumpió diciéndome que saliera inmediatamente de su casa, que si estaba loco, yo le dije que me dejara explicarme, ella se calmó y me dejó continuar, le dije que había mantenido relaciones sexuales con varias mujeres, pero que ella me atraía especialmente, que era muy guapa, que tenía un cuerpo perfecto, que soñaba con él, y que yo solo le pedía que me dejara verla desnuda completamente.

Lola rápidamente me respondió que eso no podía ser, que sería desnudarse por dinero, como una fulana, y que además su cuerpo no era gran cosa, que los había mejores, le repliqué diciéndole que no quería tratarla como una prostituta, y que su cuerpo era hermoso.

Lola me dijo que podía ser mi madre, yo le dije que solo quería verla, aunque fuera solo un minuto, le dije varias veces que lo hiera por favor, que solo tenía que desnudarse como si fuera a la ducha, ella me respondió que yo tenía que buscar a alguna de mi clase, alguna amiga, no a ella, que estaba casada, que nunca había engañado a su marido, yo seguía insistiendo, ella seguía estando reacia, estuve varios minutos convenciéndola, hasta que al final le dije que le daba una mensualidad más, ella contestó que le daba igual el dinero, aunque yo sabía que eso no era cierto, además su cara ya no era la misma, se intuía que su actitud estaba cambiando, se lo pedí varias veces más hasta que Lola me dijo que bueno, que lo haría, después me indicó que me sentara en el sofá, el cual estaba lejos de ella, no quería sorpresas, yo acepté y me fui hacia el sofá.

Me senté en el lugar indicado, estaba separaba de ella unos dos metros, en medio había una pequeña mesa. Momentos después ella empezó a quitarse el top poco a poco, se lo fue levantando, dejando ver cada vez más su hermoso sujetador blanco, mi polla empezó a crear un bulto en el pantalón, ella se quitó el top y lo tiró al suelo, seguidamente empezó a bajarse los vaqueros con un pequeño contoneo, yo ya tenía la mano sobre mi pantalón, me frotaba suavemente, ella se quedó con su tanga y su sujetador, blancos ambos.

A continuación se desabrochó el sujetador, y al rato pude ver sus pequeños pechos, tenía un cuerpo escultural, fuerte, por las mañanas se dedicaba a cultivar su cuerpo. Le dije que se acariciase los pechos, ella puso mala cara pero después aceptó, pasó sus manos por ellos, acariciándose los pezones, parecía que quería excitarme más aun, al rato me dijo que por lo que veía me estaba gustando, le respondí que sí, entonces Lola me dijo que ya estaba terminado y que la función se acababa, tras oír esto, me desabroché el pantalón porque no podía más, agarré mi verga con la mano e inmediatamente empecé a masturbarme a un buen ritmo.

De repente Lola se vino hacia mí gritándome y muy enfadada preguntándome por lo que hacia, que si quería mancharle todo el sofá, le pedí disculpas y ella se calmó un poco, tras esto me dijo que esperase, que me iba a traer una toalla, puso esta sobre el sofá, y al retirarse pasó su mano por mi polla, la cual lo agradeció, estaba a punto de reventar, momentos después apartó un poco la mesita y empezó a moverse delante de mí mientras yo me masturbaba, a la vez me decía que ya estaba muy bien servido.

Se acercó más a mí, y ella empezó a frotarme la raja de su culo sobre mi polla, estaba a punto de correrme, a ella le empezaba a gustar el juego, hasta que al rato no pude más y me corrí sobre su bello culo, Lola se quitó el tanga y se limpió un poco con la toalla, después de esto empezó a limpiarme la polla con la mano, hasta que acto seguido introdujo mi pene en su boca, mi pene volvió a ponerse duro, chupaba como una fiera alocada, yo no podía dejar de jadear, estaba sintiendo un gran placer, cada vez que yo gemía ella ponía más ímpetu, hasta que al rato paró, dejándome mi pene muy erecto.

Enseguida me dijo que continuara yo, me tumbé en el sofá y Lola me puso su raja sobre mi boca, notaba como cada vez sé humedecía más, la empecé a lamer de un lado a otro, recreándome con sus labios, lamiéndolos, besándolos, mordiéndolos, pasaba mi lengua por su vagina, la metía lo que podía, a ella le gustaba, gemía, se movía de un lado para otro, yo no perdía mi posición, continuaba lamiéndole su rajita, su clítoris, ella gemía cada vez más estaba a punto, cada vez jadeaba más, estaba a punto de alcanzar el orgasmo por lo que me dediqué a su clítoris, lo lamía con fuerza, hasta que reventó de placer. Tras esto ambos nos tumbamos en el suelo y no dijimos nada durante unos minutos.

Yo pensaba que la cosa ya había terminado, pero al rato, Lola se levantó y me dijo que le había gustado y que me tenía que follar, yo también deseaba tirármela. Me puse encima de ella y empezamos a besarnos con pasión, a la vez la estaba masturbando con mi mano, le mordía sus duros pezones. Tras esto me dijo que la penetrara, agarré mi polla con la mano y se la pasé por toda su rajita, lubricándola, para después meter el su vagina, ella soltó un sonoro gemido, empecé poco a poco a írsela metiendo, quería disfrutar del momento, una vez que la tuvo dentro empecé a penetrarla repetidas veces, a un ritmo lento, ella me agarraba mis glúteos con una mano, con la otra se acariciaba el clítoris, así estuvimos un gran rato.

Después, permaneciendo ella acostada boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas, apoyando sus brazos detrás de los hombros, yo me puse delante de ella, y cuando estuve listo para penetrarla, Lola elevó sus caderas y se posó sobre mis piernas flexionadas. Tras acoplarnos comencé a follarla, ella recibía gran placer, lo exteriorizaba gimiendo frecuentemente, la penetraba profundamente, con toda la zona vaginal y abdominal envuelta de mi verga, el cansancio que experimentaba esta postura era bestial, pero se veía recompensado con la potencia de de penetración.

Cuando ya no aguantaba más por el cansancio, paramos unos minutos y la seguí penetrando en la postura del misionero, para después empezar de nuevo, esta vez, me puse de rodillas, Lola apoyó sus glúteos en mis muslos y recibí la vagina de ella, Lola extendió sus piernas en mi torso, flexionándolas un poco apoyando las plantas de los pies en mi pecho, a continuación le introduje mi verga en su coñito y comencé a follármela, el elevar las caderas, era una valiosa fuente de placer para Lola, ya que ponía en contacto con el cuerpo del hombre áreas de su cuerpo que no se suelen tocar.

Yo con mis manos mientras la penetraba, acariciaba su clítoris, mientras observaba su vagina en primer plano. El ritmo lo marcábamos juntos, acorde al deseo de ambos, a Lola le hechizaba, no paraba de gemir, a mí igualmente me encantaba.

Más tarde, me puse de pie, ella permaneció tumbada, después le cogí las piernas y se las elevé a la vez que se las abría, ella aguardaba a que le introdujera mi verga en su vagina, una vez que lo hice, Lola calzó sus piernas en mis hombros, yo se las agarré con las manos, para ir regulando el movimiento, la postura era bastante complicada y algo incómoda, pero valía la pena porque ofrecía una penetración absoluta y un contacto genital único, los testículos se posaban suavemente entre sus glúteos y el clítoris se encontraba presionado por la abertura de las piernas, estuve follándomela en esta postura durante bastantes minutos, a ella le encantaba.

Al rato Lola llegó al orgasmo, aceleré un poco y noté que me corría, me solté de ella, quedó boca arriba tumbada, yo de pie al lado, y segundos después mi polla empezó a escupir chorros de semen sobre el cuerpo de Lola, en sus pechos, su barriga y su cara.

Tras terminar nos dimos cuenta que la hora de llegar su familia estaba cerca, así que ella se fue a asear, yo hice lo mismo con unos pañuelos. Cuando salió le di el precio convenido, ella lo cogió gustosa, como una puta tras su trabajo, y a continuación me dijo que le había gustado la cosa pero que no lo iba a repetir más, que ella no vendía su cuerpo por dinero, yo me reí, y le respondí que de acuerdo y después me fui.

El curso acabó y con él las clases particulares, aprobé las dos asignaturas, la ayuda de Lola me sirvió.

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